viernes, 30 de octubre de 2009

Calderón vs empresarios: las revelaciones

Felipe Calderón está de rodillas.

En esa condición, este jueves pronunció un discurso definitorio. En la apertura del Foro Nacional de la Industria Química, el panista finalmente reveló al servicio de quienes está su malhadada administración: los grandes empresarios.

No es que no se supiera, pero al reconocerlo abiertamente al menos se quita la máscara con la que pretendía pasar --como es su incumplida obligación constitucional-- como un gobernante a cargo del interés general. 

Acuciado por las críticas de los empresarios, quienes además han declarado abiertamente su decepción con el michoacano, Calderón reveló varias cosas: que sabe que las grandes corporaciones empresariales no pagan impuestos y que además --contraviniendo el interés nacional-- lo ha permitido.

Admitió además que la eliminación de secretarías de Estado (y aunque no lo dijo, también de Luz y Fuerza, en virtud del negocio de fibra óptica) se hizo por presiones del sector privado y, lo más grave, que el pretendido cobro de dos por ciento --que se quiso hacer pasar como una contribución para combatir la pobreza-- se planteó en realidad para servir al interés empresarial que pugnaba por extender el cobro del IVA a medicinas y alimentos. Así lo dijo:

Lo que me parece inaceptable es que haya grandes corporativos que le exigen al gobierno que recorte su gasto, y el gobierno lo recorta; que le exigen al gobierno que ponga impuestos sobre alimentos y medicinas de la gente más pobre (aquí le falto decir: y el gobierno lo hace) pero a la hora de ver sus cifras en promedio pagan 1.7 por ciento durante varios años. Esto ya no puede ser
En otro pasaje de su discurso mostró su postrada condición al casi rogar al sector privado que pague "aunque sea una parte de los impuestos":
Está bien que los empresarios tengan actividades filantrópicas, que patrocinen eventos deportivos y culturales y nos regalen equipos médicos, pero también que paguen aunque sea una parte de los impuestos.
El párrafo anterior muestra que ni aun "enojado" Calderón es capaz de imponer la ley, pues pide "aunque sea una parte" de lo que por norma deben pagar. Y esto lo dice alguien que juró "cumplir y hacer cumplir la Constitución general de la República y las leyes que de ella emanen (como las fiscales).

La actual escaramuza Calderón-empresarios debe entenderse no como un rompimiento sino sólo como un desencuentro coyuntural auspiciado por una percepción de mutuo incumplimiento.El sector privado está seguramente molesto por la pobre operación política del equipo calderoniano, que ha complicado la aprobación de un paquete fiscal a su gusto.

Visceral como es, el panista reacciona con amagos y con revelaciones que lo incriminan a él mismo. Es seguro que pasada la disputa actual, esos dos grupos lleguen de nuevo a acuerdos, en virtud de los grandes negocios que en telecomunicaciones y energía están en puerta.

Por lo pronto, ese desencuentro coyuntural ha servido para que el atribulado Calderón hiciera confidencias que en un país democrático lo conducirían a un juicio político por su conducta omisa y permisible respecto de violaciones a la ley.

Lo que no podrá evitar es que la deslegitimación de su gobierno, que lo estaba de origen, continúe acentuándose. Lo malo es que mientras eso ocurre, la cabina de mando del país está vacía y la nave transcurre sin rumbo ni proyecto.   

¡Hasta la próxima!

jueves, 29 de octubre de 2009

Impuestos o el laberinto de mentiras

Felipe Calderón podría estar en vías de convertirse en el político más desquiciado de cuantos han habitado Los Pinos. A menos que, en realidad, sólo se trate de un mentiroso contumaz.

Deténgamonos en los síntomas y juzguemos. Al anochecer de este miércoles 28 inauguró un foro en Puerto Vallarta, donde defendió la miscelánea fiscal para 2010 y llamó al Senado a aprobar los impuestos que propuso, pues con ellos, dijo, se resolverá de manera responsable un problema estructural y grave de finanzas públicas en todos los niveles de gobierno.

Luego añadió que las más obligadas a aportar al gasto nacional son las empresas que más ganan "y que rara vez, muy rara vez, pagan impuestos al país".

Un lector atento podría recitar, ante semejante declaración, aquel aforismo de Monsiváis que reza: "No entiendo lo que pasa o ya pasó lo que estaba entendiendo". Veamos:

El dicho de Calderón bastaría por sí sólo para que el Congreso no aprobara ninguno de los impuestos que propuso el inquilino de Los Pinos, pues tales gravámenes apuntan precisamente a que paguen los que menos tienen y deja intocados los privilegios y exenciones de que gozan "las empresas que más ganan".

Estamos de nuevo ante una maniobra discursiva --como las que utiliza frecuentemente Calderón-- mediante la cual busca confundir a los ciudadanos, haciéndose pasar como si estuviera del lado de éstos.

Durante el debate de las últimas semanas han quedado al descubierto los mecanismos y los galimatías legales que permiten a las grandes empresas eludir el pago de millonarias sumas por concepto de impuestos. El michoacano está al tanto de ello y, sin embargo, su propuesta original no incluía eliminar tales recovecos por los que el país pierde más de 450 mil millones de pesos cada año.

Venir a decir ahora que "paguen los que más ganan" resulta una postura hipócrita, pues la dice quien, con su propuesta está avalando precisamente lo contrario.

Acaso lo único que busca es endilgar al Congreso el costo político de incrementar los impuestos a los ciudadanos cautivos.

Calderón entra así al juego que ha entrampado la discusión de la miscelánea fiscal: todos quieren cargarle a los ciudadanos más impuestos para financiar los onerosos gastos de la clase política, pero nadie quiere ser percibido por la población como el causante de ese despojo.

La maniobra calderoniana lo desnuda como un político sin liderazgo, mediocre y convenenciero, interesado más en el juego de las descalificaciones y la manipulación que en el papel de un hombre con visión de Estado.

En tales condiciones, ya del rumbo del país mejor ni hablamos.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 28 de octubre de 2009

Televisa exenta de impuestos



Como ninguna otra, la actual discusión del paquete económico para 2010 ha puesto en evidencia el rejuego de intereses, componendas y favores que, al margen de la institucionalidad, rigen el sistema político mexicano.

Ese "capitalismo de amigos" conformado por el binomio PRI-PAN y los poderes fácticos (medios de comunicación y consorcios nacionales y extranjeros) ha funcionado de nuevo ahora en favor de Televisa.

En efecto, ayer las comisiones de Hacienda y de Estudios Legislativos aprobaron la Ley Federal de Derechos, cuyo artículo 244-E establece privilegios fiscales a las empresas que incursionarán en las nuevas bandas de 1.7 y 1.9 gigahercios del servicio de telefonía móvil de triple play (voz, datos e Internet).

Es decir, las empresas que próximamente competirán en ese nuevo mercado, entre las que figura preponderantemente Televisa, no pagarán impuestos durante un periodo de entre dos y tres años, bajo el peregrino argumento de que quienes presten esos servicios tendrán que hacer "considerables" inversiones para montar la infraestructura necesaria.

Mientras que por un lado se pide a la población en general un esfuerzo "patriótico" para pagar aumentos al IVA (de 15 a 16 por ciento) y al Impuesto sobre la Renta (de 28 a 30 por ciento) para subsanar la falta de recursos del país, por el otro se le perdonan cargas millonarias a unas cuantas empresas que, casualidades del destino, pertenecen a los hombres más ricos del país.

Esa condonación de impuestos significa que el gobierno dejará de percibir cinco mil 600 millones de pesos en dos años (2, 800 millones de pesos por año), en momentos en que --se nos ha dicho-- el país tiene un déficit fiscal por 300 mil millones de pesos que se quieren reponer con los aumentos de impuestos en cascada para quienes no pertenecen al círculo de amigos, es decir, el resto de la población.

Aunque Televisa ha tratado de defenderse diciendo que semejante beneficio será para todos los prestadores de esos nuevos servicios, lo cierto es que empresas como Telcel (Carlos Slim), Telefónica y Iusacel no podrán participar en la licitación de los paquetes de 30 megahertz (Mghz) de las bandas 1,7 y 1.9 porque la Comisión Federal de Competencia (CFC) les impuso un candado que las elimina de la competencia.

La CFC, presidida por Eduardo Pérez Mota, estableció que ninguna empresa podrá tener más de 80 Mghz en esta banda, y las empresas mencionadas acumulan ya más de 30 Mghz con lo cual sólo podrán participar en la licitación correspondiente Axtel-Avantel, Nextel, Alestra, Maxcom y, la segura ganadora, Televisa.

La maniobra en favor de la televisora ha sido atribuida al senador priista Manlio Fabio Beltrones, a quien se identifica como el creador del artículo 244-E.

El senador panista Javier Corral, el único en ese partido que mantiene posturas críticas contra la televisora, ha dicho que con la redacción de ese artículo, Beltrones le estaría retribuyendo a Televisa las pérdidas que la empresa tuvo como resultado de la reforma electoral que impidió a los partidos y a los particulares comprar espacios en televisión para la difusión de sus campañas.

De este modo Beltrones limpiaría el "agravio" que les endilgó al votar aquella reforma y, de paso, le serviría para posicionarse en el favor de Televisa, de cara a sus aspiraciones presidenciales rumbo al 2010. Tan fuerte es la apuesta de Beltrones que casi ha condicionado la aprobación de ese artículo, a la aprobación de los aumentos al IVA y al ISR.

Por ello resulta previsible que este nuevo privilegio a Televisa, aprobado en comisiones, sea confirmado por el Senado cuando la Ley Federal de Derechos se discuta en el pleno. Se configurará así un nuevo atraco a los ciudadanos, pues el espectro radioeléctrico pertenecea la nación.

Se introducirá además un contrasentido inadmisible: en un paquete fiscal que para el resto de la población es recaudatorio --pues sacará dinero del bolsillo de la gente para sostener al gobierno-- se le abre un boquete por el que seguirán perdiéndose recursos sólo para beneficiar a los amigos.

¡Hasta la próxima!