El estallido registrado la tarde de ayer en el edificio B2 de la Torre de Petróleos Mexicanos (Pemex) dará lugar a muchas conjeturas, y acaso la única firme que puede formularse en estos momentos es que nunca sabremos la verdad, por lo menos oficialmente.
Tras la confusión inicial, ayer el gobierno federal siguió los pasos de los manuales de comunicación para casos de crisis: estableció un férreo control en la zona y definió un vocero único --el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong-- para evitar la cascada de versiones diferentes o encontradas y la consiguiente percepción de incapacidad o falta de control gubernamental. La estrategia tuvo un ajuste esta mañana, cuando quien se enfrentó a los medios en una conferencia de prensa fue el director de la paraestatal, Emilio Lozoya Austin, ausente durante las primeras horas de la tragedia por encontrarse, se dijo, en un viaje por Asia.
Acaso la medida obedeció a la necesidad de evitar que se generalizara la percepción de falta de liderazgo por estar el principal responsable de la empresa ajeno a la crisis que la afecta. De cualquier forma, el hijo de su papá, el salinista Emilio Lozoya Thalmann, se dedicó a balbucear lugares comunes ("la empresa y los trabajadores saldremos fortalecidos de esta situación"), anunció que no habrá desabasto de gasolinas y se negó a "especular" sobre las posibles causas del percance, aunque en una entrevista posterior con Primero Noticias de Televisa, pudo haber incurrido en el desliz de aceptar que todo se debió a un "accidente", cuando tanto el secretario de Gobernación, como el propio Enrique Peña Nieto habían sido muy cuidadosos la víspera en evitar el uso de términos que pudieran causar alarma.
Las primeras versiones de que se habría tratado de la explosión de una caldera, han sido desmentidas por quienes afirman que en ese edificio no existen tales por tratarse de un inmueble administrativo; en seguida se ha sugerido la idea de que allí se resguardan contratos finales que habrían buscado destruirse ante los recientes escándalos de corrupción en la paraestatal.
Un hecho notorio ocurrió alrededor de las 10 de la noche cuando rescatistas, trabajadores y personal de seguridad salieron en estampida de la zona de desastre en que se encontraban. Se dijo que se encontró una bomba, aunque en la conferencia de prensa nocturna Osorio Chong refirió que la alarma se debió a que una parte del tramo siniestrado había terminado de colapsarse.
Sin embargo, Francisco Santana, reportero de Televisa, dijo al aire a Joaquín López Dóriga que miembros del Erum, de bomberos y de la Cruz Roja señalaron que su apresurada salida del lugar siniestrado no se debió a la caída de alguna estructura, sino que fueron desalojados por el ejército, cuyos mandos afirmaron que a partir de ese momento ellos se encargarían del trabajo en la zona.
Sea de ello lo que fuere, una certeza se va imponiendo en la percepción general: si se trató de un atentado, la sociedad nunca lo sabrá. Una característica de los gobiernos priistas es que gustan de cuidar las formas y guardar las apariencias, de modo que sus gobiernos nunca parezcan estar en crisis.
Un atentado revelaría dos cosas igualmente catastróficas para ellos: la evidencia de que no gozan del consenso unánime que pretenden mostrar mediante simulaciones como el Pacto por México y que son vulnerables ante grupos que ante la cerrazón de las llamadas vías institucionales optan por manifestarse soterradamente mediante acciones violentas como la ocurrida.
Si las investigaciones revelaran indicios de atentado, el hecho nunca sería conocido por la opinión pública para evitar la percepción de un gobierno débil y con un poco eficaz aparato de seguridad interior ante enemigos invisibles, pues en México, a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes, este tipo de ataques no son reivindicados por ningún grupo, lo que en cierto modo deja espacio al discurso gubernamental de que todo está bajo control...aunque sepan que no. Veremos.
viernes, 1 de febrero de 2013
viernes, 25 de enero de 2013
Cassez, García Luna y Televisa
La excarcelación de la ciudadana francesa Florence Cassez Crepin, condenada aquí a 60 años de cárcel por su presunta participación en secuestros perpetrados por la banda de Los zodiaco, reveló una vez más el enredijo de intereses y corrupción a que está sujeta la también presunta impartición de justicia en México:
La airada reacción de Televisa --expuesta mediante el espacio que conduce Joaquín López Dóriga-- contra el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), no obedece a un genuino interés por las víctimas o por el cumplimiento del Estado de derecho, sino a la defensa de sus propias conveniencias, pues estuvo involucrada de manera principalísima y conciente de que se trataba de un engaño, en la transmisión en vivo --a través del noticiario Primero noticias, de Carlos Loret de Mola-- del montaje perpetrado por el secretario de Seguridad Pública del calderonismo, Genaro García Luna, mediante el que se pretendió haber capturado in fraganti a la banda en que figuraba la francesa, con el propósito de "vender" a la opinión pública la idea de que se acometía al crimen organizado de manera eficaz.
En la cobertura de estos días, la televisora jamás ha mencionado el nombre de García Luna como responsable, no de las fallas, porque no se trató de eso, sino del conjunto de maquinaciones ilegales operadas intencionalmente --de las cuales Televisa habría sido cómplice-- y que a la postre han puesto en la calle a la presunta secuestradora.
Pero no fue sólo ese montaje televisivo de por sí grave por la inducción que pudo operar en el imaginario de las víctimas, lo que al parecer inclinó la decisión de los magistrados. La ministra Olga Sánchez Cordero ha hecho saber que en el expediente que ha estudiado por más de un año, se omitieron actuaciones, como la comparacencia de quienes figuraban como implicados en la declaración de las víctimas.
En un exceso impropio de un comunicador, pero indicativo del talante con que se conducen esa empresa y sus personeros, en el noticiario de este jueves 24 de enero, López Dóriga se refirió en por lo menos dos ocasiones a Cassez como "la secuestradora", cuando en rigor, no fue sentenciada por ese delito.
Calderonistas como el empresario Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace o María Elena Morera han condenado la decisión, culpando a la Corte, pero olvidando convenientemente al verdadero causante de la excarcelación de Cassez que tanto dicen lamentar.
Ninguno de esos actuales críticos, incluida la televisora, por supuesto, mostró la misma indignación cuando en agosto de 2009, el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), un organismo gubernamental dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP) logró la liberación de 20 paramilitares que habían permanecido 11 años en prisión acusados, mediante pruebas testimoniales reales, de asesinar a 45 tzotziles de Acteal, pertenecientes a la organización Las Abejas, que oraban en una mezquita de madera el 22 de diciembre de 1997.
Como en el presente caso, el CIDE argumentó fallas en el "Debido proceso judicial" y consiguió que la Sala Primera de la SCJN absolviera a los inculpados sin juzgar sobre su responsabilidad, exactamente como se ha hecho ahora.
Tampoco en aquella ocasión la autoridad encontró necesario llevar a juicio a quienes incurrieron en torcer el "procedimiento debido" fabricando pruebas, testimonios o montando ilegales escenarios para el lucimiento personal ante las cámaras de televisión.
En último término, y conociendo la discrecionalidad de nuestro sistema de "justicia", no sería descabellado conjeturar que al final de cuentas el desenlace conocido no haya sido producto de otra negociación encaminada a ya cerrar un juicio incómodo para los actuales gobernantes de México y Francia.
La airada reacción de Televisa --expuesta mediante el espacio que conduce Joaquín López Dóriga-- contra el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), no obedece a un genuino interés por las víctimas o por el cumplimiento del Estado de derecho, sino a la defensa de sus propias conveniencias, pues estuvo involucrada de manera principalísima y conciente de que se trataba de un engaño, en la transmisión en vivo --a través del noticiario Primero noticias, de Carlos Loret de Mola-- del montaje perpetrado por el secretario de Seguridad Pública del calderonismo, Genaro García Luna, mediante el que se pretendió haber capturado in fraganti a la banda en que figuraba la francesa, con el propósito de "vender" a la opinión pública la idea de que se acometía al crimen organizado de manera eficaz.
En la cobertura de estos días, la televisora jamás ha mencionado el nombre de García Luna como responsable, no de las fallas, porque no se trató de eso, sino del conjunto de maquinaciones ilegales operadas intencionalmente --de las cuales Televisa habría sido cómplice-- y que a la postre han puesto en la calle a la presunta secuestradora.
Pero no fue sólo ese montaje televisivo de por sí grave por la inducción que pudo operar en el imaginario de las víctimas, lo que al parecer inclinó la decisión de los magistrados. La ministra Olga Sánchez Cordero ha hecho saber que en el expediente que ha estudiado por más de un año, se omitieron actuaciones, como la comparacencia de quienes figuraban como implicados en la declaración de las víctimas.
En un exceso impropio de un comunicador, pero indicativo del talante con que se conducen esa empresa y sus personeros, en el noticiario de este jueves 24 de enero, López Dóriga se refirió en por lo menos dos ocasiones a Cassez como "la secuestradora", cuando en rigor, no fue sentenciada por ese delito.
Calderonistas como el empresario Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace o María Elena Morera han condenado la decisión, culpando a la Corte, pero olvidando convenientemente al verdadero causante de la excarcelación de Cassez que tanto dicen lamentar.
Ninguno de esos actuales críticos, incluida la televisora, por supuesto, mostró la misma indignación cuando en agosto de 2009, el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), un organismo gubernamental dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP) logró la liberación de 20 paramilitares que habían permanecido 11 años en prisión acusados, mediante pruebas testimoniales reales, de asesinar a 45 tzotziles de Acteal, pertenecientes a la organización Las Abejas, que oraban en una mezquita de madera el 22 de diciembre de 1997.
Como en el presente caso, el CIDE argumentó fallas en el "Debido proceso judicial" y consiguió que la Sala Primera de la SCJN absolviera a los inculpados sin juzgar sobre su responsabilidad, exactamente como se ha hecho ahora.
Tampoco en aquella ocasión la autoridad encontró necesario llevar a juicio a quienes incurrieron en torcer el "procedimiento debido" fabricando pruebas, testimonios o montando ilegales escenarios para el lucimiento personal ante las cámaras de televisión.
En último término, y conociendo la discrecionalidad de nuestro sistema de "justicia", no sería descabellado conjeturar que al final de cuentas el desenlace conocido no haya sido producto de otra negociación encaminada a ya cerrar un juicio incómodo para los actuales gobernantes de México y Francia.
martes, 22 de enero de 2013
Alertan sobre incremento de Norovirus
El editorial de febrero de The Lancet Infectious Diseases, reporta que a principios de enero J.van Beek, del Instituto Nacional de Salud Pública y Ambiental, de Holanda, y sus colegas advirtieron de un incremento mundial en casos de norovirus, con respecto al año anterior. En el Reino Unido la Agencia de Protección a la Salud reportó más de cuatro mil casos de laboratorio confirmados en la segunda mitad de 2012, que equivale a 63 por ciento de incremento respecto de 2011.
¿Qué hace a este virus un patógeno humano tan exitoso y qué puede hacerse para limitar su propagación? Descubierto en 1972, el nombre de Norovirus deriva de la ciudad de Norwalk, Ohio, EUA, donde el virus fue aislado por primera vez en 1968 después de un brote escolar de gastroenteritis.
Es una derivación de un virus ARN de la familia Caliciviridae. El género norovirus contiene una especie llamada virus Norwalk. Su genoma tiene una alta tasa de mutación, lo cual significa que --del mismo modo que el virus de la influenza-- frecuentemente adopta nuevas formas que pueden no ser reconocidas por el sistema inmunológico humano.
Así, van Beek y sus colegas sugieren que el actual aumento significativo de casos de norovirus está asociado con el surgimiento de una nueva variante del geno-grupo viral II, genotipo 4 (GII.4). Esta cepa, llamada Sydney 2012 fue reportada por primera vez en Australia en marzo de ese año. Nuevas cepas de GII.4 han emergido cada 2-3 años desde mediados de los años 90 y están ligadas al incremento en la actividad del norovirus.
La mutabilidad del genoma del norovirus es un factor que contribuye a convertirlo en la causa más común de gatroenteritis viral. El virus es también altamente contagioso: menos de 20 partículas virales son suficientes para causar la infección. La trasmisión es vía la ingesta de agua o alimentos contaminados, con el contacto con personas infectadas o mediante el contacto con fuentes contaminadas. El virus es suficientemente robusto como para sobrevivir durante días en una superficie y por meses en el agua.
Además de vómito y diarrea, los síntomas incluyen dolor abdominal, dolor de cabeza, fiebre, resfriado y dolor muscular. Afortunadamente la enfermedad rara vez dura más de uno o dos días, y los desenlaces fatales son muy raros y sólo son probables si la deshidratación no es manejada adecuadamente.
Por ejemplo, entre más de 20 millones de casos de norovirus estimados por año en EUA, hay aproximadamente 56 mil admisiones hospitalarias y 571 muertes. Así, la moderada virulencia asegura un enorme grupo de portadores, lo cual es otro factor que contribuye al éxito del norovirus.
Sin embargo, pueden ocurrir consecuencias fatales en niños muy pequeños, jóvenes y personas inmunocomprometidas. En países desarrollados, donde el acceso a la rehidreatación puede ser difícil, se estima que el norovirus mata cada año a 20 mil pequeños menores de cinco años.
No hay un tratamiento específico para gastroenteritis por norovirus. La investigación sobre posibles tratamientos se dificulta por el hecho de que el virus todavía no puede ser desarrollado mediante cultivos celulares. En 2011 fueron reportados los resultados de una vacuna experimental contra norovirus desarrollada por Ligocyte Pharmaceuticals.
La vacuna redujo significativamente el virus de la gastroenteritis en 69 por ciento en quienes recibieron el placebo y en 37 por ciento en quienes fueron vacunados. Dado que la inmunidad humana contra el virus parece no ser perdurable y debido a la propensión del antígeno, es probable que sería necesaria una práctica rutinaria de vacunación frecuente, con formulaciones que incluyan la cepa viral prevalente.
Las adecuadas prácticas sanitarias son la única protección hasta ahora contra el norovirus. El Reino Unido y Estados Unidos recomiendan una rápida limpieza del vómito y de las áreas circundantes, limpieza de superficies duras con detergente seguido de una solución con blanqueador (cloro), y el lavado del mobiliario suave y telas siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Las personas contagiadas deben permanecer aisladas y evitar visitas, si fuera posible. La higiene de las manos es clave. Deben lavarse con jabón y enjuagarse por al menos 20 segundos. La eficacia de antibacteriales a base de alcohol es controversial, pero pueden ser útiles entre cada lavada de manos.
Considerado como uno de los patógenos humanos mejor adaptados, aunque la vacuna puede tener un día un papel en la lenta extirpación del norovirus, hasta ahora no hay más substituto para la prevención básica que la vigilancia epidemiológica y el control diligente de la infección, concluye el diario.
¿Qué hace a este virus un patógeno humano tan exitoso y qué puede hacerse para limitar su propagación? Descubierto en 1972, el nombre de Norovirus deriva de la ciudad de Norwalk, Ohio, EUA, donde el virus fue aislado por primera vez en 1968 después de un brote escolar de gastroenteritis.
Es una derivación de un virus ARN de la familia Caliciviridae. El género norovirus contiene una especie llamada virus Norwalk. Su genoma tiene una alta tasa de mutación, lo cual significa que --del mismo modo que el virus de la influenza-- frecuentemente adopta nuevas formas que pueden no ser reconocidas por el sistema inmunológico humano.
Así, van Beek y sus colegas sugieren que el actual aumento significativo de casos de norovirus está asociado con el surgimiento de una nueva variante del geno-grupo viral II, genotipo 4 (GII.4). Esta cepa, llamada Sydney 2012 fue reportada por primera vez en Australia en marzo de ese año. Nuevas cepas de GII.4 han emergido cada 2-3 años desde mediados de los años 90 y están ligadas al incremento en la actividad del norovirus.
La mutabilidad del genoma del norovirus es un factor que contribuye a convertirlo en la causa más común de gatroenteritis viral. El virus es también altamente contagioso: menos de 20 partículas virales son suficientes para causar la infección. La trasmisión es vía la ingesta de agua o alimentos contaminados, con el contacto con personas infectadas o mediante el contacto con fuentes contaminadas. El virus es suficientemente robusto como para sobrevivir durante días en una superficie y por meses en el agua.
Además de vómito y diarrea, los síntomas incluyen dolor abdominal, dolor de cabeza, fiebre, resfriado y dolor muscular. Afortunadamente la enfermedad rara vez dura más de uno o dos días, y los desenlaces fatales son muy raros y sólo son probables si la deshidratación no es manejada adecuadamente.
Por ejemplo, entre más de 20 millones de casos de norovirus estimados por año en EUA, hay aproximadamente 56 mil admisiones hospitalarias y 571 muertes. Así, la moderada virulencia asegura un enorme grupo de portadores, lo cual es otro factor que contribuye al éxito del norovirus.
Sin embargo, pueden ocurrir consecuencias fatales en niños muy pequeños, jóvenes y personas inmunocomprometidas. En países desarrollados, donde el acceso a la rehidreatación puede ser difícil, se estima que el norovirus mata cada año a 20 mil pequeños menores de cinco años.
No hay un tratamiento específico para gastroenteritis por norovirus. La investigación sobre posibles tratamientos se dificulta por el hecho de que el virus todavía no puede ser desarrollado mediante cultivos celulares. En 2011 fueron reportados los resultados de una vacuna experimental contra norovirus desarrollada por Ligocyte Pharmaceuticals.
La vacuna redujo significativamente el virus de la gastroenteritis en 69 por ciento en quienes recibieron el placebo y en 37 por ciento en quienes fueron vacunados. Dado que la inmunidad humana contra el virus parece no ser perdurable y debido a la propensión del antígeno, es probable que sería necesaria una práctica rutinaria de vacunación frecuente, con formulaciones que incluyan la cepa viral prevalente.
Las adecuadas prácticas sanitarias son la única protección hasta ahora contra el norovirus. El Reino Unido y Estados Unidos recomiendan una rápida limpieza del vómito y de las áreas circundantes, limpieza de superficies duras con detergente seguido de una solución con blanqueador (cloro), y el lavado del mobiliario suave y telas siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Las personas contagiadas deben permanecer aisladas y evitar visitas, si fuera posible. La higiene de las manos es clave. Deben lavarse con jabón y enjuagarse por al menos 20 segundos. La eficacia de antibacteriales a base de alcohol es controversial, pero pueden ser útiles entre cada lavada de manos.
Considerado como uno de los patógenos humanos mejor adaptados, aunque la vacuna puede tener un día un papel en la lenta extirpación del norovirus, hasta ahora no hay más substituto para la prevención básica que la vigilancia epidemiológica y el control diligente de la infección, concluye el diario.
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