viernes, 28 de octubre de 2011

¿Qué hacer con Salinas de Gortari?

El ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari es, quizá, una de las expresiones más acabadas de la mediocridad y la falta de ideas de la clase política mexicana. Se trata de un hombre que ascendió en la estructura del poder favorecido por el impulso paterno, tras sus estudios en el extranjero, como fue la norma entre los hijos de funcionarios públicos mexicanos de los años 60 y 70 del siglo pasado.

Él y otros como él, hicieron realidad el proyecto de un consejero estadounidense quien sugirió no invadir México. Mejor --habría dicho-- eduquemos en nuestras universidades a sus futuros políticos y una vez imbuidos del espíritu norteamericano, ellos mismos se encargarán de arraigar nuestros valores en aquella sociedad.

Salinas de Gortari y los tecnócratas que con él llegaron al poder cumplieron cabalmente ese proyecto. Con un discurso modernizador, inició aquí la aplicación indiscriminada del nuevo modelo de acumulación capitalista encaminado a incrementar la rentabilidad del capital, mediante la liberalización del comercio mundial y la consecuente destrucción de las de las cadenas productivas, del mercado interno y de las instituciones creadas por el llamado Estado de bienestar o modelo fordista.

Ese fue el gran proyecto "modernizador" del salinato, cuyas consecuencias aún padecemos, porque ha seguido aplicándose en las administraciones panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón. Los constantes llamados de Calderón y de su ex secretario de Hacienda y hoy gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, para que se aprueben las llamadas reformas estructurales no son otra cosa que pasar a otra etapa dentro del mismo proyecto para concluir con el desmantelamiento del Estado.

Refundido en la ignominia y el rechazo público, Salinas ha dedicado los años recientes a promover su reinserción en la vida política del país, mediante dos vías: amparado en la cortedad de la memoria histórica de la sociedad mexicana, y mediante la escritura de libros pergueñados al amparo de la jugosa pensión de que goza como ex presidente.

Se trata de textos en los que, primero, intentó lavar su inagen y, según él, conseguido el propósito, los siguientes volúmenes que hemos padecido los mexicanos tratan temas del debate político contemporáneo.

Aunque en rigor nunca ha dejado de hacer política, Salinas pretende que ahora sólo está dedicado a "la batalla de las ideas", como lo ha dicho en entrevistas concedidas a propósito de la publicación de su librito --en más de un sentido-- ¿Qué hacer? La alternativa ciudadana.

Intenta así no ser identificado como activo partícipe en el proyecto del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que pretende llevar a Enrique Peña Nieto a la presidencia de la República en 2012. En cambio, busca ser considerado como ideólogo, como si ese hecho no lo situara en la lucha política electoral que se avecina, pues un ideólogo lo que busca es difundir ideas que se conviertan en las concepciones dominantes. Y eso, aquí y donde sea, se llama hacer política. Como se ve, la mentira y el engaño parecen acompañar a Salinas, casi como algo consustancial.

Aun concediéndole el rango que pretende, al señor Salinas le falta, sin embargo, lo principal: las ideas. Lo que nos ofrece, en cambio, es un refrito de las consideraciones que estaban detrás de su programa social estrella: Solidaridad.

Lo que el innombrable llama la alternativa ciudadana, no significa entregar el poder al pueblo, mediante el desmantelamiento de las estructuras de dominio. La participación de la sociedad "en su propio progreso", como rezaban los promocionales de Solidaridad, sólo consiste, como en aquel programa, en que la gente en realidad asuma las responsabilidades gubernamentales en las obras de su comunidad y así vivir la apariencia de que participa, cuando en realidad lo único que hace es seguir manipulada, sin cambio en las condiciones estructurales que causan su pobreza.

Recuérdese cómo Salinas ofrecía material para la reconstrucción de guarniciones y banquetas o pintura, para escuelas, pero obligaba a que los miembros de la comunidad realizaran las obras con lo que el gobierno se ahorraba ese gasto y la comunidad era feliz "participando". 

"En la democracia republicana --dice el paladín de la participación ciudadana-- los individuos se convierten en ciudadanos al participar organizados y hacer por sí mismos lo que sólo ellos pueden por su comunidad. Con esto se evita que el Estado tome en sus manos responsabilidades que sólo corresponden a los ciudadanos"

Sí, como mantener limpios y pintados sus barrios, pero alejados de los verdaderos círculos del poder donde se adoptan las decisiones que afectan a esos ciudadanos movilizados sólo en torno de las labores de mano de obra.

Como se ve, el nuevo ideólogo de la República no sólo carece de ideas que merezcan ese nombre, sino que intenta volver a engañar con el mismo truco que aplicó hace más de 25 años. Y todo para que, en realidad, nada cambie.



martes, 25 de octubre de 2011

¿Bien importante o mal importante?

¿Por qué será que casi nadie parece capaz de emplear correctamente los términos "bien" y "muy"?

A cual más, lo mismo notables analistas y comentaristas que charlatanes que en la radio hacen las veces de locutores y los políticos, desde luego, incurren en el mal empleo de esos términos.

Casi no hay día en que no se escuche a alguien en la radio, la televisión e incluso por escrito, llenarse la boca, o la pluma, según sea el caso, con expresiones como: "Es bien importante que...", "Resulta bien interesante...", "Es una persona bien consciente".

La sustitución de "bien" por "muy" podrá parecer una minucia, pero sucede que no es la única, y que nos permitimos tantas licencias en tantos ámbitos de la vida que la falta de rigor se ha enseñoreado hasta convertirnos en una sociedad permisiva.

La dejadez todo lo inunda y, por esa vía, se nos han colado muchos de los males que padecemos incluidos, desde luego, nuestros gobernantes. Bien se ha dicho que cuando una sociedad se pudre lo primero que se degrada, corrompe o prostituye es el lenguaje.

La próxima vez que se sienta inclinado a utilizar el término "bien", corrobore su correcto empleo mediante esta sencilla operación: sustitúyalo por "mal". Si la frase pierde sentido significa que el término correcto que debe utilizar es "muy".

Así, la frase: "Es bien importante..." diría: "Es mal importante", lo cual carece de sentido. Debe utilizarse "muy importante" que es más precisa y con sentido lógico. La frase: "Resulta bien interesante..." diría: "Resulta mal interesante", lo cual es anómalo. Significa que la construcción correcta es: "Resulta muy interesante...". ¿Es mucho trabajo?

En cambio, "bien" está correctamente utilizado en: "Es un hombre bien informado" porque si se reemplaza por "mal", sigue siendo una frase con sentido.

martes, 18 de octubre de 2011

Miguel Angel Granados Chapa


Al mediar la década de los 80, don Miguel Angel Granados Chapa participó con Benjamín Wong Castañeda en la fundación del periódico Punto. Un semanario que no alcanzó larga vida, pero que sirvió a los lectores del hidalguense como una tribuna más desde la cual seguir el examen de los asuntos públicos a que convocaba el periodista.

La columna que allí escribía --Interés público-- cerraba con una breve apostilla titulada "Mexicanos constructores" en la que --acaso para que valoráramos que no todo en la vida pública era deleznable ni corrupto-- hacía el elogio de quienes con su quehacer contribuyeron a forjar, en algún ámbito, la cultura de este país.

En la hora de su muerte, sobradamente puede incluírsele a él mismo como uno de esos mexicanos constructores. Lo fue porque con sus textos y su activismo político contribuyó en la formación de ciudadanía en un país en el que hasta hace apenas unos decenios los ciudadanos sólo valían en tanto clientelas partidistas

No es una cosa menor, porque para liberar una sociedad de las añagazas materiales y espirituales que la sujetan se requieren ciudadanos informados y en ejercicio intensivo de sus derechos y obligaciones. Y lo hizo sometiendo al escrutinio público los usos, abusos y prácticas gubernamentales que juzgaba contrarias al interés general, a despecho de gobiernos para los cuales la opacidad es garantía de impunidad.

Granados Chapa fue un acucioso observador de la vida pública, una conciencia vigilante que echaremos en falta, de más en más con el correr del tiempo.

Además de su valor informativo, había en sus textos y en sus alocusiones verbales con que cada mañana ejercía desde las frecuencias de Radio UNAM y desde el programa Encuentro de Radio Fórmula, una aspiración permanente por el buen decir, por la búsqueda del término preciso engarzado en un hilo discursivo impecable, a menudo enriquecido con digresiones o frases incidentales, que daban al conjunto un matiz complejo, pero disfrutable.

Acaso por ello ni aun en los textos más duros encontramos a un columnista exaltado o estridente. No, su prosa, como hija de la razón, combinaba austeridad con elegancia; peso argumentativo con una forma exterior serena y hasta comedida, lo que, a su modo, la hacía más filosa y penetrante.

Con esa misma serenidad se despidió de sus lectores el viernes 14 de octubre, con una frase en cuyo laconismo escapa un dejo de molestia e insatisfacción, acaso por tener que dejar su asiento de primera fila como observador de la realidad nacional. La puntualidad de su adiós --sólo dos días antes de su deceso-- da cuenta de que hasta el final, y pese a la enfermedad que lo consumía, mantuvo un espíritu despierto al tanto en todo momento de lo que estaba por ocurrir.

Hoy muchos se asumen como discípulos suyos aunque nunca hayan compartido un salón de clase con el autor de la Plaza Pública. No hacía falta. Su magisterio nunca precisó de aulas porque lo ejerció con su vida misma. Allí el verdadero talante de esta cumbre del periodismo y de las letras mexicanas.


jueves, 13 de octubre de 2011

Alfonso Reyes. Visión de Anáhuac

Tiénese por visión, en su acepción religiosa, una revelación inspiradora; o, en un sentido más secular, la representación imaginativa producida en el interior que supone la acción de la imaginación. Todavía más simple: el punto de vista particular sobre un tema o asunto.

Atenidos a lo anterior, digamos que Visión de Anáhuac, de Alfonso Reyes, es un texto más cercano a la revelación inspiradora por la exaltación del pasado mexicano, del que resulta una percepción más bien idílica. Así, dirá que los primeros mexicanos “Extáticos ante el nopal del águila y de la serpiente –compendio feliz de nuestro campo—oyeron la voz del ave agorera que les prometía seguro asilo sobre aquellos lagos hospitalarios” (p. 15).

Antes que un ensayo, quizá habría que apuntar que se trata de un trozo poético de gran calado tejido a partir de una prosa brillante, sobre la situación de la ciudad de México a la llegada de los españoles y durante la conquista o “encuentro de dos mundos”, si se quiere utilizar el eufemismo que, en ocasión del V centenario, se acuñó para exorcizar el espíritu eurocentrista que entrañaba el término “descubrimiento”.

Y en ese canto a las bienaventuranzas del ser mexicano, comienza Reyes por decir que nuestro suelo constituye un “nuevo arte de naturaleza”, en el que, en una feliz metáfora, ve al maguey como una especie que lanza “a los aires su plumero” y al nopal como un candelabro cuyos discos han sido “conjugados en una superposición necesaria, grata a los ojos” (p.12).

Se trata, como digo, de un texto más cercano a la poesía que a los recovecos y tanteos que entraña el ensayo. En cambio, en él abundan la rica descripción del paisaje, la alusión a la cultura helenística acerca de la cual Reyes era un erudito y la evocación imaginativa y pinturera de la casa de los dioses, del mercado y el palacio del emperador Moctezuma.

De la primera destaca el portento arquitectónico que significó su construcción. “Pocos pueblos –dice citando a Humboldt—habrán movido mayores masas” (p. 19). Del mercado, recuerda que desde entonces la venta de mercaderías estaba organizada por calles: “Hay calles para la caza, donde se encuentran todas las aves que congrega la variedad de los climas mexicanos…” (p.20).

Hay también calles de herbolarios y a partir de eso Reyes traza una pormenorizada descripción  de la variadísima y rica oferta de productos que allí se expenden “por cuenta y medida”: leña, astilla de ocote, carbón, verduras, frutas, tintes, aceites, granos, vasijas decoradas o pintadas por el primoroso arte indígena.

Como Hemingway respecto de París, el políglota regiomontano nos hace ver que con toda aquella actividad, Tenochtitlán era una fiesta, pues –afirma citando esta vez a Bernal Díaz del Castillo—“el zumbar y ruido de la plaza asombra a los mismos que han estado en Constantinopla y en Roma” (p.21).

La descripción del palacio de Moctezuma no es menos suntuosa ni le va a la zaga en cuanto a la abundancia de detalles y en la exaltación de la riqueza. Tanto, que nos recuerda como, ante el conquistador extremeño, el emperador  “¿no ha de levantar sus vestiduras para convencer a Cortés de que no es de oro?” (p.24).

Con fino y señorial estilo, traza Reyes el perfil acaudalado del gobernante, al que describe rodeado todo el día por un séquito de hasta 600 servidores; su abundante y dispendiosa mesa asiduamente ocupada por convidados; sus diversiones, placeres y pasatiempos, y hasta la forma en que se ataviaba (“Vestíase todos los días cuatro maneras de vestiduras, todas nuevas y nunca más se las vestía otra vez”. P. 25).

Junto con ello, el trato y la reverencia que estaban obligados a profesarle quienes lo encontraban por la calle en sus inusuales paseos fuera de palacio custodiado por una larga procesión, o a quienes recibía en éste con alguna embajada o encargo. Todos cuantos acudían a su presencia, debían hacerlo descalzados, “con la cabeza baja y sin mirarlo a la cara” (p.25).

En esta pintura alfonsina del Anáhuac, el pueblo  no es menos feliz que su gobernante y, para empezar, como aquél, “se atavía con brillo, porque está a la vista de un gran emperador” y “sus caras morenas tienen una impavidez sonriente, todas en el gesto de agradar” (p.18).

Y si en lo físico se muestra una loable dignidad, otro tanto ocurre con el alma mexica, en cuyo lenguaje, suave, armonioso y exento de gritos y destemplanzas, ve el poeta “una canturía gustosa. Esas Xés, esas tlés, esas chés que tanto nos alarman escritas, escurren de los labios del indio con una suavidad de aguamiel” (p. 18).

Acaso por ello lamenta la pérdida de la poesía indígena mexicana, la verdadera, no la que nos ha llegado adulterada “poco después que la vieja lengua fue reducida al alfabeto español” (pp. 31-32).

Como en las grandes piezas musicales concluidas por segundones tras la muerte del maestro, así aquí, advierte Reyes el decaimiento en la parte final de algunos poemas, “y es quizá aquella en la que el misionero español puso más la mano” (p. 35).

Una poesía en la que traslucía la flor y el canto (flor, signo de lo noble y lo precioso), la naturaleza y el paisaje del Valle.

Al final del texto, Alfonso Reyes parece justificar su encendida evocación del Anáhuac al señalar que “la emoción histórica es parte de la vida actual, y, sin su fulgor, nuestros valles y nuestras montañas serían como un teatro sin luz” (p.36).

Como corolario, pide no negar la evocación ni desperdiciar la leyenda, menos si éstos, como objetos de belleza son capaces de engendrar “eternos goces”. (p. 38).



Noticia biográfica

De acuerdo con la nota biográfica incluida por José Luis Martínez, en el tomo I de El ensayo mexicano moderno, Alfonso Reyes (Monterrey, Nuevo León, 17 de mayo de 1889-México, DF, 27 de diciembre de 1959) hizo traducibles para el mundo nuestras mejores esencias.

Por la aguda y pródiga belleza de su estilo, por el dominio magistral que tiene sobre todos los matices de las letras y por la lucidez y originalidad de sus estudios y ensayos –especialmente en el campo de la teoría literaria—Alfonso Reyes es uno de los escritores que honran la cultura mexicana.

Tras iniciar sus estudios en Monterrey, en 1905 los continuó en la Escuela Nacional Preparatoria. Se graduó como abogado y participó en las empresas culturales de El Ateneo de la juventud.

La trágica muerte de su padre, el general Bernardo Reyes lo empujaron a Europa a mediados de 1913. Tras una estancia de 13 años en aquel continente en el que ocupó puestos diplomáticos, a principios de 1939 regresó a México donde preside La Casa de España que luego de transformó en El Colegio de México.





Bibliografía


Reyes, Alfonso (2004). Visión de Anáhuac y otros ensayos. México: FCE (Col. Conmemorativa 70 aniversario).

Martínez, José Luis (2001). El ensayo mexicano moderno I. México: FCE (Letras mexicanas).


miércoles, 12 de octubre de 2011

Pro Víctima: Propaganda y simulación


La creación de la Procuraduría Social de Atención a las Víctimas del Delito (Pro-víctima) constituye la expresión más acabada de la simulación gubernamental.

No es que quienes han sido víctimas de la delincuencia o de las propias fuerzas armadas encargadas de combatirla no necesiten atención y procuración de justicia, lo que digo es que no lo conseguirán mediante una entidad oficial que nace marcada por la simulación y el oportunismo y animada más con un propósito propagandístico que por una genuina preocupación por quienes han perdido seres queridos a manos de la delincuencia o de los propios cuerpos del gobierno.

Pro-víctima es una simulación porque está enfocado a los efectos y no a las causas que han provocado la proliferación de víctimas a lo largo y ancho de la ensangrentada geografía nacional. El mensaje que Felipe Calderón envía a la sociedad al crear este nuevo órgano burocrático no puede ser más ominoso: seguirá habiendo víctimas porque continuará la militarización del país con el pretexto de la guerra contra el narcotráfico.

Lo cosmético de la medida queda subrayado por el hecho de ser una instancia que nace apresuradamente, sin presupuesto asignado, con instalaciones inacabadas y con una junta de gobierno en la que figuran personajes como Isabel Miranda de Wallace, María Elena Morera y Alejandro Martí, favorecedores de la política calderonista que produce las millares de víctimas a las que ahora --sólo ahora-- se pretende "atender".

Digo "sólo ahora" porque apenas en junio de este año la Procuraduría General de la República (PGR) envió a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión el Informe sobre avances y resultados de la estrategia de seguridad pública en el periodo 2006-2011.

Allí, el mismo gobierno que hoy se dice "preocupado" por quienes han perdido amigos o familiares, negaba que hubiera víctimas: "Se estima --dice el informe-- que no hay base jurídica para concluir que existen víctimas, daños materiales y pérdidas económicas por la estrategia de seguridad pública 2006-2011".

Los afanes de hoy son, por ello, una respuesta oportunista a los planteamientos formulados por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza el poeta Javier Sicilia, quien ha descalificado la medida.

Por lo demás, seguirá intacta la estrategia fallida y el modelo económico aplicado dogmáticamente el cual genera la criminalidad, cuyo combate ha quebrantado el todo el país el llamado Estado de Derecho, provocado desapariciones forzadas por parte de las propias fuerzas gubernamentales y ha provocado, además, afectaciones a la economía del orden de los 210 mil millones de pesos que equivalen a 1.53 por ciento del Producto Interno Bruto, según datos del INEGI.

La escandalosa impunidad que alienta toda esta situación tampoco ha sido combatida por el Eliot Ness mexicano (Obama dixit), pues según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2011, difundida el mes pasado por el INEGI, de los casi 18 millones de delitos denunciados, en 81 por ciento de los casos no pasó nada o no se resolvió, no se inició averiguación previa o está en trámite.

Todo lo cual revela la incapacidad, actitud omisa y la corrupción de las "autoridades" que priva en los tres órdenes de gobierno.

Por todo ello Pro-víctima no es más que una maniobra propagandística de Felipe Calderón a quien debiera recordársele que la principal responsabilidad constitucional de un gobierno legalmente constituido --aunque el suyo no cumple cabalmente este supuesto-- es garantizar la seguridad de los ciudadanos y no abrir ventanillas para atender a los danmificados por esta responsabilidad tan impunemente incumplida.












miércoles, 5 de octubre de 2011

Steve Jobs

El mensaje de Apple tras confirmarse hace unos momentos la muerte de quien fuera la mente maestra detrás de esa compañía:

Steve Jobs
1955-2011

Apple ha perdido a un visionario y creativo genio, y el mundo ha perdido a un sorprendente ser humano. Aquellos de nosotros quienes hemos sido suficientemente afortunados de conocer y trabajar con Steve hemos perdido a un querido amigo y a un mentor inspirador. Steve deja detrás a una compañía que sólo él pudo haber construido y su espíritu estará por siempre en la fundación de Apple

Nobel de física: por qué Einstein estaba equivocado

La revista Time publica un sugerente artículo titulado "Por qué Einstein estaba equivocado acerca de estar equivocado". El título alude al hecho de que cuando el científico desarrollaba su Teoría especial de la Relatividad, la que se refiere a la gravedad, encontró que sus ecuaciones indicaban que si el universo no estaba expandiéndose, entonces debería estar colapsándose. El físico consideró que eso resultaba alarmante...e inaceptable.

Para evitar que sus ecuaciones arrojaran ese resultado "inventó" un subterfugio llamado constante cosmológica, cuyo valor hace, en efecto, inviable que el universo se expanda.

Una década más tarde Edwin Hubble descubrió que el universo efectivamente estaba expandiéndose.

Todavía es un misterio cómo una mente tan brillante y carente de prejuicios --como la que necesitó para aceptar las paradojas que para el sentido común implican varias conclusiones de la Relatividad-- se haya negado a aceptar el hecho de la expansión del universo, lo cual seguramente le hubiera valido otro Nobel.

Sea de ello como fuere, el caso es que la revista Time comenta que el premio Nobel de física 2011 se asignó a Adam Riess y otros astrofísicos por el sorprendente descubrimiento realizado hace poco más de una década, de que el universo se expande tan rápido como transcurre el tiempo.

Riess y su colaborador Brian Smith, de la Universidad Nacional Australiana, no tenían intención de descubrir nada oscuro cuando lanzaron el High-z Supernova Search a mitad de los años 90. Tampoco lo hizo Saul Perlmutter, del Lawrence Berkeley Laboratory, cuando él y sus colegas iniciaron el proyecto Cosmología de las súpernovas.

Ambos equipos sabían que el universo había estado expandiéndose desde el Big Bang. La pregunta que querían responder: si la gravedad de 100 billones de galaxias empujándose unas a otras, hacían más lenta la expansión. Y si sí, cuán lenta la tornaban.

Para conseguir la respuesta, los científicos miraron supernovas, estrellas tan brillantes que pueden ser vistas en todo su camino a través del universo. Como tomó billones de años para que su luz nos encontrara, esa luz es una instantánea de cómo lucía la expansión entonces. Las más cercanas ofrecen una instantánea de las condiciones más recientes.

Una vez que los astrónomos las encontraron, registraron la velocidad de las supernovas --y así la velocidad de expansión del universo en las diferentes épocas-- midiendo los tenues rangos en la longitud de onda de su luz.

Lo que encontraron para su sorpresa fue que el universo no estaba disminuyendo su velocidad. Se expandía velozmente."Invertimos al menos un agobiante año para entender lo que estábamos viendo", dijo Perlmutter a Time. Al final, tan improbable como parecía, ambos equipos concluimos por separado que debía ser algo nunca visto, una fuerza desconocida empujando al cosmos. Su descubrimiento conjunto fue considerado el descubrimiento del año en 1998 por el periódico Science.


 

martes, 4 de octubre de 2011

Reformas estructurales ¿qué hay detrás?

Al menos en dos ocasiones durante el último mes el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, pidió al Congreso que apruebe las "reformas estructurales que el país requiere" (la frase ya es casi un eslogan).

El pasado 28 de septiembre, durante la Cumbre de Comunicación aseguró incluso que con las reformas laboral, de telecomunicaciones y energética el país podría crecer hasta seis por ciento.

Ayer Felipe Calderón hizo su parte en esta que parece una campaña de presión. Al inaugurar el Foro del Mercado de Valores 2011 urgió a los legisladores a "aprobar las reformas económicas pendientes", pues con ellas se crearían más empleos, los jóvenes y las mujeres tendrían más oportunidades y el país lograría mayor competitividad.

Ambos desde luego mienten porque las tales reformas no están diseñadas ni para el crecimiento económico (bueno sí, pero sólo de los grandes capitales) ni para la generación de empleos como ya quedó demostrado con las aplicadas hasta ahora.

¿Por qué son tan importantes y urgentes para el grupo hegemónico en el poder esas reformas? Porque Calderón fue impuesto en la presidencia de México con el propósito de profundizar el designio que desde hace por lo menos dos decenios rige en el mundo: suprimir el llamado Estado de bienestar para incrementar los márgenes de rentabilidad del capital financiero por la vía de comprimir el trabajo asalariado (desempleo), restringir el consumo de las masas reduciendo el ingreso (bajos salarios), recorte a gastos sociales y privatizaciones. Exactamente lo que vemos que está ocurriendo en el mundo en el periodo referido.

Tales son las condiciones que requiere la oligarquía financiera internacional, cuyos representantes locales son el PRI y el PAN. En otras palabras, las reformas estructurales no son otra cosa que la forma concreta en que el capitalismo en su etapa neoliberal está reestructurando la sociedad para magnificar sus ganancias.

Conforme a este proyecto, detrás de la expresión "reformas estructurales" lo que hay es una política encaminada a reducir el gasto público para disminuir el déficit fiscal. El carácter global de este diseño puede constatarse en Europa, donde la receta de las reformas estructurales se ha prescrito para "salvar" la crisis de deuda que enfrentan los países de la eurozona. Sólo que se trata de un remedio que los hundirá más porque no genera crecimiento económico y sólo garantiza sacrificios sociales para garantizar el pago por las deudas contraídas.

De acuerdo con el doctor en economía José Blanco "reducir el gasto público es comprimir el tamaño de la rebanada del Producto Interno Bruto que va a dar a manos de los asalariados, buscando así el capital, aumentar sus beneficios y competitividad internacional".

Para que esto ocurra, es preciso que los países adecuen su legislación, sus estructuras socioeconómicas y sus instituciones de modo que apoyen y estén acordes con la nueva forma de valorización del capital que incluye reducir el tamaño del aparato estatal, mediante la desincorporación y privatización de industrias estratégicas (hidrocarburos, minería, telecomunicaciones, gas, electricidad), la eliminación de subsidios que atemperaban las desigualdades sociales, privatización de los regímenes de pensiones, además del abandono presupuestal de la educación pública y predominio de carreras técnicas formadoras de mano de obra calificada y barata para el mercado en detrimento de la formación humanística, científica y cultural (véase la eliminación de la Filosofía en los planes y programas de estudio del bachillerato que sostiene la Secretaría de Educación Pública, como el Colegio de Bachilleres).

Como se sabe, todo ese proceso ha sido acompañado y se ha legitimado a lo largo de los últimos 20 años mediante enmiendas constitucionales, reformas a leyes y reglamentos o creación de nuevos cuando se ha requerido, con el único propósito de acomodarlo a las nuevas necesidades de expansión del capital financiero internacional. Esos cambios han sido bautizados con el nombre de reformas estructurales

Como dice Carlos Salinas de Gortari: a lo que ya se aplicó, lo que ya fue gobierno hay que aplicarle la prueba del ácido de los resultados. Estas reformas ya se aplicaron, panistas y priistas han gobernado con ellas y el resultado es que México es una de las economías más débiles de América Latina por su subordinación a EUA, un país depauperado con 52 millones de personas en pobreza extrema, una clase media abolida o en vías de extinción, un mercado interno pulverizado y un crecimiento económico promedio de 1.9 por ciento en el sexenio de Calderón, el segundo peor de los últimos 75 años.

Con esos resultados impresentables, pero escudados en la desinformación de la sociedad y apuntalados por el aparato de comunicación público y privado, Calderón y sus adláteres creen llegado el momento de una nueva ofensiva y han iniciado una campaña de presión para concluir el ciclo de reformas estructurales,
revestidos esta vez con falacias como aquello de que una reforma laboral dará competitividad al país porque la planta productiva estará mejor vinculada al mercado laboral.

Lo que busca en realidad es garantizar mayores rendimientos al capital, que no estará obligado a pagar prestaciones onerosas, podrá ofrecer precarias condiciones de trabajo, no enfrentará sindicatos independientes y no tendrá que pagar ni grandes salarios ni indemnizaciones por despido, que todo eso legaliza el proyecto de reforma estructural en materia de empleo por el que tanto suspiran los panistas (y también los priistas, pero ellos esperarán para votarlo hasta su eventual regreso a Los Pinos).

La competitividad de que hablan Calderón y Carstens no se refiere a una que mejore las condiciones de vida cotidiana de las personas, sino a una que permita atraer capitales y favorezca las variables macroeconómicas, esa suerte de economía ficción, cuya saludable condición es de donde extrae sus ganancias el fraudulento capital financiero que domina el mundo.

La farsa o, si se quiere, el cinismo detrás de este nuevo intento es que el desastre económico que esas reformas han significado al país es utilizado para...¡justificar su necesidad!.

Así por ejemplo, cuando el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) reveló que en en el sexenio de Calderón se incrementó en 3.2 millones el número de personas pobres, el senador Manlio Fabio Beltrones escribió en su cuenta de Twitter: "Ante cifras que revelan un incremento en la pobreza, sería mezquino aplazar las reformas que impulsen la economía y el empleo".

¿Se dan ustedes cuenta? Es como si dijera: "Visto lo mal que lo hemos hecho, debemos seguir haciéndolo". ¿Así o más desvergonzado?


lunes, 3 de octubre de 2011

Cómo entender la crisis global

La actual crisis del capitalismo global tiene su origen en los instrumentos financieros inventados por el propio sistema. Los signos externos de la emergencia económica de nuestros días son el débil crecimiento económico y el problema de la deuda de Estados Unidos y la eurozona.

La crisis de la deuda ha puesto en jaque al sistema económico del planeta y aunque esta vez los principales afectados son los países de la élite, el presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, advirtió en estos días que ya existen señales de contagio en las naciones emergentes y en desarrollo.

En ello coincidió con Josef Ackermann, presidente del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), entidad que representa a los grandes bancos privados del mundo, quien sostuvo que la crisis fiscal y de deuda de EUA y Europa dejó de ser un "desafío regional" para convertirse en un problema mundial.

Nada nuevo en un mundo acostumbrado a sacrificar a la población para recomponer los excesos del capitalismo financiero especulador.Y es que el problema de la deuda no sólo es resultado del "despilfarro" de algunos estados miembros, como acusó el Banco Central Europeo.

Es producto, sobre todo, de los ataques especulativos de los mercados sobre las deudas soberanas de países como Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España (los pigs --cerdos-- como los bautizó el despectivo acrónimo formado mediante la insidiosa colocación de sus iniciales en inglés).

Origen de la crisis

El instrumento para estos ataques son los llamados Credit Default Swaps (CDS) o Permutas de Incumplimiento Crediticio, los cuales funcionan de este modo:

El inversionista adquiere un título o bono de deuda emitido por un gobierno y, para cubrirse del posible riesgo de incumplimiento de pago, acude a un vendedor de CDS, le paga una prima anual y en caso de impago de la entidad emisora del bono de deuda, el vendedor del CDS responde pagando el importe del título y sus intereses al inversionista que lo posea.

Como se trata de operaciones que no están reguladas en ningún país (¡viva el libre mercado!), las entidades vendedoras de permutas por incumplimiento crediticio no están obligadas a cumplir ninguna norma de solvencia, como en el caso de los seguros.

Así, los bancos, que usualmente son los vendedores de estos seguros, pueden a su vez convertirse en inversionistas y asegurar la misma operación con otro banco, y éste comprar un CDS a otro por la misma deuda y así hasta el infinito, en algo que el economista José Blanco ha llamado con acierto "la clonación fatídica". (La Jornada, 2 de agosto/2011, p. 16).

De este modo, incluso es posible comprar CDS sin poseer títulos de deuda, con lo que puede darse la paradoja de que existan en el mercado más certificados de este tipo que bonos de deuda amparados por aquellos.

Debido a que se multiplica el número de inversionistas "colgados" de los bonos de deuda, su mayor ganancia depende de que se eleve la tasa de interés. Y mediante diversos mecanismos especulativos los mercados tienen maneras de presionar al alza esta forma de crédito para incrementar la tasa de interés de los rendimientos de los bonos de deuda emitidos por un país. De este modo aumenta de manera casi exponencial el costo de la deuda original hasta hacerla casi impagable. Eso ocurrió con Grecia.

Desde la crisis de 2008 las Permutas de Incumplimiento Crediticio se han utilizado como instrumentos de ataque a la deuda pública de países que ahora están casi en bancarrota (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

Como puede verse, la actual crisis de deuda que tiene a la élite capitalista al borde de un ataque de nervios es producto de instrumentos financieros fraudulentos inventados y desarrollados por el desmedido afán de lucro del propio sistema.

Las naciones así quebradas requieren préstamos adicionales para ser rescatados de su insolvencia, créditos que les son negados o regateados, aduciendo que la deuda no pagada ha puesto en peligro de quiebra a los bancos privados acreedores, los cuales, según cálculos del FMI requerirían ahora mismo  200 mil millones de euros (casi 300 mil millones de dólares) para evitar el riesgo de la descapitalización, lo cual --dicen-- conduciría inevitablemente a una recesión que agudizaría la crisis mundial.

Lo paradójico del caso es que muchos de esos bancos --que ahora abogan incluso por ser rescatados con fondos públicos-- participaron en la multiplicación de los panes (CDS), y al incrementar sus ganancias ocasionaron la insolvencia de sus acreedores. Ya ganaron con la especulación y volverán a ganar cuando cobren sus créditos.


Al rescate

La perversión y la voracidad, sin embargo, no acaban allí. Para que nuevos flujos de capitales lleguen a las sociedades así vulneradas (Grecia es por ahora el caso más crítico) el Comité Monetario y Financiero Internacional, el principal órgano de decisión política del FMI, compuesto por 24 gobernadores que representan a los 187 países agrupados en el organismo multilateral, dictaminó ya la estrategia para salir de la crisis: reducir el déficit fiscal de las naciones endeudadas.

Se trata de una medida atroz, pues significa mayores recortes al gasto público mediante estrictos programas de austeridad que se traducirán en mayores tasas de desempleo, fenómeno que según el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, alcanzó ya un nivel histórico de 200 millones de personas en el mundo a causa de la crisis.

Así las cosas, para que Grecia --desplumada por la especulación de inversionistas y banqueros-- pueda recibir durante los primeros días de este mes de octubre ocho mil millones de dólares del plan de rescate acordado el año pasado con la llamada troika (FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo), deberá cumplir estas condiciones:

a) Despedir a 20 mil empleados públicos; b) recortar o congelar los salarios y pensiones estatales; c) elevar el impuesto al aceite para calefacción; d) cerrar empresas estatales deficitarias; e) recortar el gasto en salud y acelerar privatizaciones.

Un programa similar de ajuste para reducir el déficit público se aplica en España, donde salud y educación han sido las principales áreas afectadas por la reducción del gasto y donde el gobierno regional de la derechista Esperanza Aguirre ha despedido a más de 2, 500 profesores.

Francia anunció que suprimirá también 30 mil empleos públicos en 2012 para reducir el déficit fiscal hasta 4.5 por ciento. Al presentar el 28 de septiembre los presupuestos para el próximo año, el presidente galo Nicolás Sarkozy adelantó que la reducción del déficit será de 5.7% en 2011 a 4.5% en 2012; 3% en 2013; 2% en 2014 y 1% en 2015.

Se trata de medidas calificadas como inviables por el nobel de Economía 2008, Paul Krugman, quien sostiene que lo peor que puede hacerse cuando una economía está deprimida y con altas tasas de desempleo es reducir el gasto del gobierno. Históricamente es algo que no ha funcionado ni aquí (EUA) ni en otros países.

Robert Reich, ex secretario de Trabajo de Bill Clinton también ha criticado estas medidas. "El problema no es el déficit, sino la falta de empleo y crecimiento, aseguró.

El asunto parece de sentido común y ha sido resumido en sus términos por Lakshman Achuthan, director del Economic cycle Research Institute, mediante esa sencilla, pero ilustrativa ecuación: Cuando el empleo cae, los ingresos caen; cuando los ingresos caen, las ventas caen; cuando las ventas caen, la producción cae y cuando la producción cae el empleo cae.


Especulación vs producción

Pero para la lógica de poder del capital financiero empeñado en imponer un nuevo régimen de acumulación que maximice las ganancias vía la especulación financiera y ya no mediante la producción de bienes y servicios, nada de eso cuenta.

Noam Chomsky, profesor emérito en linguística del Instituto Tecnológico de Massachusetts, lo resumió al afirmar que el sector financiero promovido por EUA destruyó al sector productivo. El resultado ominoso es, según José Blanco, que la especulación financiera se encamina a paralizar la economía real.

Es decir, añade, a congelar toda la infraestructura concentrada en fábricas, astilleros, puertos, carreteras, campos de labranza, así como a prescindir de científicos, ingenieros, técnicos y de miles de trabajadores.

De ahí los draconianos programas de ajuste. Si la población se queda sin empleo, sin ingresos, cae en la pobreza y muere, no importa. Porque a diferencia de la anterior fase del capitalismo mundial, en la que fue importante mantener vivas a las masas para estabilizar el consumo de los bienes producidos en serie, ahora las ganancias se obtienen mediante la especulación. El trabajo y los trabajadores se tornaron prescindibles.

En el fondo, las medidas exigidas a Grecia y al resto de la zona euro están orientadas a colapsar el Estado de bienestar, ese donde se ofrecía empleo, seguridad social y educación pública gratuita. El objetivo, como apunta el economista Alejandro Nadal, es "abrir todos los espacios para incrementar la rentabilidad o utilidades del capital y utilizar todo el poder del Estado para lograrlo".

Acaso por ello, durante la reunión anual del FMI y el BM celebrada hace dos semanas en Washington, la francesa Christine Lagarde, directora gerente del Fondo enfatizó que "Nuestros problemas pueden ser sobre todo económicos, pero las soluciones son esencialmente políticas".

Aludió así al hecho de que para supuestamente frenar el ataque de los mercados sobre las deudas de los países, los planes de ajuste deben ser aprobados por los parlamentos de cada nación, algo que, como ya hemos visto, está siendo cumplido en casi todas las cámaras de representantes. Incluso España --con el voto conjunto de socialistas y conservadores-- aprobó el pasado 2 de septiembre una reforma que limita el déficit presupuestal y aumenta el techo de la deuda.

Democracia en crisis

Medidas como ésta están incubando otra crisis: la llamada crisis de representatividad de gobiernos y parlamentos. Los primeros indicios son las revueltas del pasado mes de agosto en Gran Bretaña, el movimiento estudiantil chileno, los indignados españoles y las huelgas de trabajadores en Grecia.

Se trata de movimientos sociales que rechazan el modelo político y económico en boga, en el que las instituciones han sido capturadas y puestas al servicio de quienes provocan las crisis financieras en serie. Ello ha echo caer el velo de la democracia mostrándola como lo que en realidad es: un sistema en el que los gobiernos no están para servir a los ciudadanos que aparentemente los eligen, sino que trabajan para sus bases principales que son quienes conforman el fraudulento sector financiero.

La razón es que más allá del espejismo electoral, quienes eligen a los gobiernos del mundo son las grandes empresas trasnacionales y sus corporativos (los llamados poderes fácticos), como lo repetía el escritor portugués José Saramago: el ejercicio del poder real reside en fuerzas que nunca han aparecido ni aparecerán en las boletas electorales, porque no lo necesitan para ejercer su dominio.

Así estamos.








miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cofetel e inversión extranjera

Uno de los rasgos de la economía global es la preminencia del capital trasnacional en el jugoso negocio de las telecomunicaciones.

Fue precisamente el desarrollo tecnológico en este sector lo que detonó la actual fase neoliberal del capitalismo, ese que indujo la desregulación y la sustracción al control estatal de amplios sectores de la actividad productiva, que así fueron a dar a manos privadas bajo el garlito del impulso a la competitividad como vía hacia mejores niveles de vida.

En México ese proceso privatizador --iniciado en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y profundizado en los tres siguientes-- se realizó con el signo de la más escandalosa corrupción, pues se benefició a grupos empresariales en cuyos consejos de administración no fue infrecuente la presencia de ex funcionarios gubernamentales, o de cuadros que después pasaron a la función pública, lo que configuró un entramado de complicidades y tráfico de influencias que tornó imperceptible la necesaria frontera entre el interés empresarial y el público.

Esa característica condujo al premio Nobel de economía 2000, James J. Heckman, a caracterizar en octubre de 2009 a la economía mexicana como un "capitalismo de amigos".

El proceso privatizador no ha cesado (ahora incluye medidas pomposamente llamadas de segunda y tercera generación) y puede presumirse que la corrupción gubernamental tampoco. Cada vez con mayor anchura se continúa entregando la riqueza nacional al lucro del capital foráneo en desmedro de la economía local, bajo el supuesto --sobradamente comprobado como falso-- de que la inversión extranjera crea empleos y es un detonante del desarrollo económico.

La Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) anunció el pasado 19 de septiembre que promoverá la apertura de la inversión extranjera en telefonía fija. En rigor, debió anunciar que ampliará esa participación, pues actualmente se permite una composición de hasta 49 por ciento de capital foráneo.

Aunque se trata de un mercado en declive ante el auge de la telefonía móvil, llama la atención el hecho de que la Cofetel anuncie que alentará su extranjerización sin imponer la cláusula de reciprocidad, esa que permitiría que las empresas mexicanas reciban el mismo trato en el país que invierta aquí.

Las razones esgrimidas por el organismo regulador ilustran con suficiencia el ánimo entreguista que campea entre nuestros funcionarios: asegura la Cofetel que aplicar esa cláusula "resta atractivo a los potenciales inversionistas, representa una barrera a la competencia y limita los beneficios a los consumidores finales".

La argumentación para favorecer al capital trasnacional no ha variado desde hace dos décadas, con el agravante de que es falaz y hasta, si se quiere, ridícula, porque si representara un obstáculo para la competencia en ningún país existiría semejante disposición.  Los beneficios a los consumidores finales, parten del supuesto de que con mayor competencia los precios disminuyen, lo cual tampoco se verifica en la realidad.

Ocurre simplemente que otras naciones sí protejen su planta productiva y su mercado interno mediante restricciones al libre flujo del capital foráneo en áreas estratégicas, como las telecomunicaciones. Aquí, en cambio, pese a las lecciones de los años recientes, el panismo continúa aplicando puntual y  fielmente el designio en boga: maximizar las ganancias a costa del saqueo de los bienes que, administrados con un enfoque menos entreguista, favorecerían el bienestar de la población.





lunes, 26 de septiembre de 2011

Verdad jurídica y verdad histórica

 Fastidia a Felipe Calderón que la verdad histórica (esa por la que sabemos que un sujeto es claramente un delincuente) no coincida con la verdad jurídica (esa para la que el delincuente es inocente por no ser capaz el Ministerio Público de acreditar su culpa).

En su enojo lanza anatemas contra los jueces presuntamente corruptos que así dejan escapar a quienes el valeroso licenciado Calderón atrapa, atrapa y atrapa.

Y sin embargo, no son las únicas verdades que no coinciden. Aunque éstas otras parecen tener sin cuidado al ocupante (de ocupación) de Los Pinos. Por ejemplo, la verdad (¿dogma?) macroeconómica, esa de los índices estadísticos en los que el país está de maravilla, y que tanto pregona y presume, tampoco coincide con la economía del hombre de la calle. ¿A quien acusar de corrupción por este desencuentro? Es pregunta que se busca en los bolsillos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El México que ¿todos queremos?

La ventaja de las frases de contenido positivo es que concitan una adhesión inmediata. Lo malo es que son sólo eso: frases, retórica pura sin nada que ver con la realidad.

Ahora, por ejemplo, todo lo que hacen nuestros políticos o todo aquello que nos invitan a apoyar se realiza con cargo o en beneficio del "México que todos queremos". La frase resulta eficaz mientras se la mantenga en el difuso terreno de lo aludido, del sobreentendido. Pero cuando se la trata de precisar y de dar contenido surgen las primeras difiicultades.

Porque ¿En verdad todos queremos un mismo México? Y si es así ¿qué rasgos tiene ese ideal que puebla el imaginario colectivo? Intentemos una aproximación.

Según parece, el país que luchamos por forjar todos los días es uno con igualdad social, democrático, sin pobreza ni exclusión; sin ciudadanos ni funcionarios corruptos. Uno con educación básica de calidad y en el que los jóvenes tengan pleno acceso a la educación superior pública y cuya actuación profesional redunde en el progreso del país y la prosperidad económica personal.

Un pueblo cuyos gobernantes trabajen, en efecto, por el bien común y cuya estructura económica favorezca la reproducción del círculo virtuoso empleo-más ingreso-más ventas-más producción-más empleo. Un país soberano con políticas nacionales de explotación y conservación de sus recursos naturales en beneficio de sus conciudadanos y no en manos de empresas trasnacionales.

Con algunos matices, creo que ese es el diseño que la mayoría tiene en mente cuando se habla del "México que todos queremos". Por lo demás, es el gran proyecto nacional incumplido que está plasmado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El problema radica en que es falso que todos queramos lo mismo, como lo afirma ese que, afuerza de repetirse, se ha convertido en un eslogan y que, como todos los de su tipo, no es más que una frase atractiva, de impacto, que concita simpatías, pero hasta ahí.

Puédese afirmar que más que un eslogan resulta una coartada tras de la cual se oculta una estructura social caracterizada por relaciones de poder que se expresan mediante la sujeción de una parte de la población a otra.

Ese hecho capital establece una diferencia de intereses que no son comunes ni los mismos para todos, pero que se insiste en que aparezcan como tales para disimular-encubrir la relación dominantes-dominados. Esta característica se encubre mediante distintas formas, una de las cuales es el Estado.

El Estado aparece ante todos como un ente independiente de todas las clases, incluso de la dominante, que de este modo camuflagea su dominio. Ya no es ella la que impone el modo de producción ni las leyes que lo regulan y protegen, sino un ente superior, al que incluso ella está sujeta, por encima de todos y sin intereses particulares.

Esta "neutralidad" le confiere al Estado la legitimidad y la aquiescencia de todos, pues --recuérdese a Hobbes-- existe por acuerdo de todos los hombres quienes aceptan ceder su soberanía a ese ente al que,  para imponer el interés general, se le concede el uso legítimo de la fuerza.

Pero el Estado, lo hemos dicho ya, no es un algo neutral, sino el instrumento para conservar las estructuras socioeconómicas de dominación. Y esta imposición se realiza no sólo mediante la aplicación de los medios coercitivos de que dispone, sino también, a través del llamado consenso social.

En la fabricación del consenso es donde se ubican todas las artimañas legales, retóricas, verbales; es el terreno privilegiado donde los medios de comunicación privados y gubernamentales, por ejemplo, aplican las técnicas disponibles de las teorías de la influencia y la persuación.

Es en este terreno donde se construyen frases como esa del "México que todos queremos", las cuales, de un golpe mediático, nos hermanan en una misma causa, nos hacen aparecer a todos del mismo lado al suprimir las diferencias y los intereses de clase realmente existentes y con ello difuminan las condiciones de dominación que es lo único que debe prevalecer.

Porque...¿cómo se explica el hecho de que si todos queremos lo mismo, tenemos más de 200 años de vida independiente sin poder lograrlo? ¿Cómo es que después de tanto tiempo no hemos podido llevar a la práctica el gran proyecto de país plasmado en la Constitución? ¿Cómo es que con elecciones libres los representantres a los que seguimos eligiendo no parecen responder al interés colectivo una vez en los puestos de representación?

La respuesta está en que, de nuevo, es falso que todos tengamos los mismos intereses y aspiremos al mismo diseño de país como rezan las frases propagandísticas que se nos sorrajan a cada rato.  La cuestión radica en que hay una clase a la que le interesa mantener el mismo estado de cosas porque de esas condiciones de dominación dependen sus ganancias económicas y su condición primigenia en la sociedad.

Eso es lo que prevalece por encima de frases que nos encomian, como esa de que "Celebremos a los héroes de todos los días", o aquella otra que reza: "Somos más los buenos", o esa que da título a este post, según la cual todos los desvelos de nuestras élites políticas y las medidas que aplican en contra de la población, en realidad serían buscando esa entelequia resumida en el apotegma: El México que todos queremos.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

"Habla" la Oficina de Salinas

La carta que la oficina del ex presidente Carlos Salinas de Gortari envío a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para negar que aquel lo haya retado a un debate, contiene elementos que conviene examinar por los símbolos políticos que incluye.

En primer lugar hemos de decir que Salinas tiene razón: nunca retó a debatir a AMLO. Si se lee el cuerpo de la nota en la que Víctor Cardozo reseña la participación del expresidente como conferenciante en el congreso de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública, A.C.(AMAI), se verá que, en efecto, en ningún momento se formuló el supuesto desafío.

Lo que sí hizo fue recomendar a los miembros de la AMAI que inviten al tabasqueño para someterlo a la "prueba del ácido". "Va a reprobar", auguró con malicia.

Extraña que los editores de La Jornada hayan dejado pasar un encabezado como ese ("Reta Salinas a López Obrador para que discutan propuestas; 'va a perder', dice") sin sustento en la información del reportero. Y más que el informador no haya formulado la aclaración correspondiente.

López Obrador tampoco se hizo cargo del inexacto titular periodístico, pues seguramente de ahí recogió el guante, y, ni tardo ni perezoso, envió al "innombrable", como suele referirse a Salinas, una carta en la que le comunica su aceptación y aun le propone que mueva sus influencias para que la confrontación se realice en Televisa.

El lunes 12 de septiembre la oficina del expresidente respondió lo previsto: que nunca se emplazó al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal a ningún debate. Se trata de una misiva que pretende ser pulcra y neutra, pero que, sin embargo, no alcanza a ocultar la inquina del ex presidente expresada en puyas y hasta en burla hacia el perredista, con lo que seguramente pretende cobrarle todo lo que el opositor dice de él en las plazas públicas del país.

Para empezar, Salinas establece una distancia insalvable con su contrincante al pretender que no es él quien responde, sino su "oficina", en lo que constituiría una redición del "Ni los veo ni los oigo", una forma de degradar al "otro" haciéndole saber que ni incluso es digno de que le responda personalmente. Por eso la respuesta es de la "oficina", es decir, de un ente impersonal que quien sabe quien será.

Pero de inmediato se nota el inconfundible estilo insidioso del priista, el cual revela su presencia como escribidor o dictador de aquellas frases, pues al negar que haya hecho ninguna invitación a debatir, dice que, por lo tanto, "carece de sustento la 'aceptación' del candidato presidencial derrotado en 2006 a la inexistente propuesta de sostener un debate con el ex presidente".

El párrafo vuelve a sobajar al interlocutor al recordarle, sin que venga al caso y con una evidente intensión burlesca, su condición de "derrotado". Asimismo, rechaza por falsas y carentes de sustento las afirmaciones incluidas en la carte de AMLO.

Seguramente se refiere al texto en que López Obrador le recuerda que "usted, como parte de un grupo de potentados fue y sigue siendo el principal responsable de la actual tragedia nacional". Salinas se defiende atacando: dice que se trata de "gastados señalamientos inquisitoriales" con los que "trata de recobrar la visibilidad perdida, a partir de un lenguaje destructivo que le es característico...".

Esas líneas recuperan lo que ha sido la campaña de desprestigio enderezada contra el líder del Movimiento de Reconstrucción Nacional (Morena), cuyo eje radica en considerarlo un peligro para México, pues con sus críticas sólo trata de destruir lo que los mexicanos de bien construyen cada día. Se trata, en suma, de un destructor, un hombre cargado de negatividad en busca de notoriedad a costa del propio Salinas.

En efecto, Salinas sugiere aquí que el líder opositor es invisible, que no es nadie ni representa nada y que todo no es más que una estratagema para recobrar notoriedad. Alude así a las encuestas que muestran al ex jefe de gobierno en desventaja en las preferencias electorales, factor que seguramente seguirá explotándose, como se hizo en 2006 para inducir el supuesto crecimiento demoscópico de Calderón, aprovechado después para decretar su triunfo.

La "oficina" dice por último que resulta inviable "sostener con él un verdadero debate de ideas o un análisis de propuestas constructivas que es lo que le urge en esta hora a nuestro país". De nuevo el tono denigratorio y descalificador mediante el uso de términos que evocan cualidades positivas, las cuales estarían del lado de Salinas, como "Ideas" y "propuestas constructivas", en contraposición con "gastados señalamientos" y "lenguaje destructivo", nociones negativas que caracterizarían al contrincante (AMLO).

Mediante esa hábil contrastación de ideas que evocan en la mente de la audiencia nociones favorables/desfavorables se logra, en términos de comunicación masiva, la descalificación del adversario ante la opinión pública.

Si se ve más allá de la maniobra discursiva de Salinas, lo que su alegato oculta es su negativa precisamente a discutir Ideas, propuestas, resultados de gobierno y sistema económico, incluso a confrontar críticas. Se parapeta para evitarlo en la descalificación, e incluso para ello, se esconde y hace que su "oficina" hable.
  


 




 

lunes, 12 de septiembre de 2011

Crecimiento y reformas estructurales

Si los ciudadanos dejáramos de escuchar lo que tienen que decirnos los funcionarios del gobierno mexicano y el propio Felipe Calderón, y mejor pusiéramos atención en sus resultados expresados en números, seríamos inmunes a la manipulación informativa a la que estamos sometidos.

Toda la verborrea oficial incluida en los discursos diarios que nos receta Calderón, oportunamente magnificados por los medios de comunicación,  no tienen otro objeto que ocultar la realidad para mantener sojuzgada a la sociedad sin que se note, de manera que puedan imponer, sin demasiados contratiempos, su proyecto de clase sin que las mayorías adviertan que se trata de un proyecto que básicamente está en su contra, que las hace más pobres, dependientes y que nunca las sacará del estado de postración en que se vive.

Veamos: el único indicador que refleja la realidad del país más allá de las palabras es el crecimiento económico. El documento Criterios Generales de Política Económica incluido en el paquete económico para 2012 que Calderón envío al Congreso, establece que el próximo año el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 3.5 por ciento.

Si esa previsión se cumple, con Felipe Calderón la economía del país habrá crecido a una tasa promedio anual de 1.9 por ciento, la segunda más baja en los últimos 70 años.

La peor ha sido la de Miguel de la Madrid (1982-1988), en cuya administración el PIB creció en promedio 0.18 por ciento anual.

Ese único dato explica por qué usted perdió su empleo, por qué sus ingresos se han reducido en términos reales, por qué su dinero disminuyó su poder de compra y por qué, en términos generales, siente que su calidad de vida es peor que hace cinco años y por qué, en fin, con Calderón --entre 2006 y 2010-- 13 millones de mexicanos se han sumado a la pobreza, con lo que casi la mitad de la población (46%) sobrevive en esa condición.

Claro que esos resultados no son gratuitos ni se llegó a ellos, pese a los esfuerzos del gobierno que nos dice a cada rato que trabaja por nosotros. Son resultado de una política intencional que se aplica conscientemente para incrementar las ganancias y proteger los intereses financieros del capitalismo trasnacional,  a costa del bienestar de las "familias mexicanas", como les gusta a los funcionarios dirigirse a nosotros.

Y sin embargo, el proyecto de Presupuesto de Egresos 2012, último año del calderonato, insiste en las mismas políticas que nos condujeron a esos desastrosos resultados. Esos son los hechos.

Ahora compárese el discurso: Dice Calderón que para evitar los riesgos (véase el uso de términos intimidantes) del mercado internacional, su política económica (esa que ha fracasado) persistirá trabajando en dos frentes:

1) Continuar fortaleciendo las finanzas públicas (traducción: seguirá aumentando el costo al ciudadano de los bienes y servicios del gobierno. Anuncio anticipado de que continuarán cada mes los gasolinazos con lo que esto incide en el aumento de precios en alimentos y otros bienes. Es la clásica política que conduce a tener un gobierno rico con ciudadanos empobrecidos.), y el sistema financiero (traducción: se seguirá favoreciendo la inversión especulativa del capital financiero).

2) Lograr mayor competitividad de la economía mexicana (traducción: salarios bajos a los trabajadores para maximizar la tasa de ganancia del capital extranjero y ventajas para la contratación de mano de obra calificada en condiciones precarias, para lo cual se reformará la Ley federal del Trabajo).

Para cerrar la pinza, Agustín Carstens, el ex secretario de Hacienda, fallido aspirante a la dirección del Fondo Monetario Internacional y hoy gobernador del Banco de México, viene a decirnos que hoy más que nunca son necesarias las reformas estructurales (otra vez la palabrita).

Ello para evitar el colapso de la economía mexicana (otra vez el discurso intimidante) y porque el motor del crecimiento del exterior está apagado.(las exportaciones a Estados Unidos). Curioso el razonamiento de quien también es conocido como el Doctor catarrito, porque es precisamente a lo que nos ha conducido el modelo económico seguido al pie de la letra: atar y subordinar nuestro desarrollo a la economía estadounidense.

Además, a eso le apostó el modelo capitalista neoliberal iniciado por Carlos Salinas y al que se han adscrito los gobiernos panistas: a hacer de las exportaciones a un solo mercado (EUA) el motor de nuestro desarrollo, lo que equivalía, como ahora se confirma, a subordinar el manejo de la economía a lo que ocurriera con el vecino, todo ello en detrimento del mercado interno al que ahora se dice querer desarrollar.

Ahora que ese motor está "apagado" nuestro país se encuentra en la indigencia, pero Carstens aprovecha el viaje para llevar agua a su molino neoliberal e insistir en que si concluyéramos las reformas estructurales que faltan, podríamos crecer a tasas superiores a cuatro por ciento.

Como se ve, esto de las falacias en el discurso gubernamental es cuento de nunca acabar, porque el país no está creciendo ni incluso a una tasa de cuatro por ciento, como demuestran las cifras del INEGI citadas más arriba.

El raquítico crecimiento promedio anual de 1.9 por ciento es resultado de la aplicación de las primeras reformas estructurales, con las que también se nos dijo que nos lanzarían al primer mundo y nos harían crecer a tazas superiores al cinco por ciento.

El quid del asunto es que el capital global requiere seguir maximizando sus ganancias, para lo cual requiere que existan condiciones legales que se lo permitan, y para lograrlo disfraza sus pretenciones con el garlito del crecimiento económico, el cual nunca se alcanzará por la subordinación estructural que padece el país.

Así, la única, verdadera y efectiva reforma estructural que se requiere es abandonar el actual régimen de acumulación capitalista. Mientras eso no se haga todo lo demás serán trampas verbales para disfrazar resultados cada vez más catastróficos.






Presupuesto: la guerra, prioridad

El paquete económico para 2012 integrado por los proyectos de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), la Ley de Ingresos y los Criterios Generales de Política Económica confirman que la prioridad de la facción del grupo en el poder, encabezada por Felipe Calderón, seguirá siendo la misma estrategia guerrera en el llamado "combate" al crimen organizado.

Si ya en reuniones con distintos grupos de la sociedad civil el michoacano ha defendido su "estrategia" militar --criticada por no haber logrado lo que decía que se proponía (reducir el consumo de estupefacientes y terminar con los cárteles de la droga), y en cambio haber sumido al país en un baño de sangre y en inseguridad que se traduce en asesinatos, levantones, secuestros, desapariciones forzadas contra la propia sociedad, delitos que no sólo cometen criminales, sino las fuerzas públicas encargadas de combatirlos y de "proteger" a la población-- con el PEF propuesto confirma su desdén por cualquier otra estrategia que no sea la suya.

De acuerdo con el documento, el gobierno ejercería un presupuesto de tres billones 647 mil 907 millones, 2.5 por ciento superior al de 2011. De ese monto, 147 mil 270 millones de pesos se destinarán a seguridad, lo que representa un incremento de 10.7 por ciento respecto de 2011.

En cambio, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dispondrá sólo de 27 mil 477 millones de pesos, un raquítico aumento, respecto del de seguridad, de apenas 3.5 por ciento en relación con este año. El Instituto Politécnico Nacional (IPN) recibirá, a su vez, 11 mil 632 millones de pesos, que equivalen a 3.4 por ciento de aumento.

En suma, el incremento en el gasto destinado a seguridad pública y militar --de aprobarlo el Congreso en los términos propuestos por Calderón-- sería de 21 mil 982 millones, cantidad que casi duplica el aumento que se pretende otorgar a todo el sector educativo (UNAM, IPN, UAM, Investigación científica y tecnológica, el subsector cultura y la promoción del deporte), pues éste sólo dispondrá en conjunto de 12 mil 626 millones 682 mil 150 pesos más respecto de este año.

Así, el proyecto de PEF para 2012 es una nueva evidencia incontrastable de que el actual grupo en el poder gobierna de espaldas a una sociedad que en diversos tonos se ha expresado en favor de la paz y por el cambio en la estrategia gubernamental.

El mensaje que se envía con este presupuesto resulta ominoso en tanto que confirma el talante dictatorial de un gobierno que de este modo añade otra prenda de ilegitimidad a la que ya ostenta desde su origen.

jueves, 8 de septiembre de 2011

De cómo miente Calderón


Como en muchos otros temas, Felipe Calderón miente en materia de transparencia. Apenas ayer, al inaugurar la octava Semana Nacional de Transparencia, se ufano de la claridad con que actúa su gobierno en ese renglón. Y fue más allá al decir que "No creo que la transparencia atente contra la seguridad. Al contrario, la opacidad y sus hijas: la corrupción y la impunidad, atentan contra la seguridad, contra el interés nacional, contra la estabilidad del país".

En buena hora que afirme lo anterior. De hecho, no es inusual que en encendidos discursos Calderón declare cosas que la realidad de los hechos desmiente. Un análisis realizado por el periódico La Jornada (6 de diciembre de 2010, p. 14) sobre el Índice de Expedientes Reservados (IER), del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), reveló que sólo en los primeros cuatro años de su administración se clasificaron dos millones 486 mil 551 expedientes por parte de las más de 290 dependencias y entidades del gobierno federal.

Mentiras transparentes

De acuerdo con la indagación del diario, al final del sexenio de Vicente Fox existían tres millones 839 mil 296 documentos clasificados como reservados de uno a 12 años y confidenciales (sin fecha de apertura). En diciembre de 2010 ese número ya se había duplicado al llegar a seis millones 326 mil 847 archivos clasificados.

Todavía más, en sólo un año --de enero de 2008 a marzo de 2009-- se reservaron más de un millón 700 mil expedientes, al pasar de 4.2 millones a 5 millones 935 mil 808. En otro análisis similar, la reportera de ese mismo diario, Elizabeth Velasco (La jornada, 10 de marzo de 2009, p. 15) desnuda la opacidad con la que actúa la propia oficina de Calderón, el ahora paladín de la transparencia.

En efecto, en febrero de 2009 la presidencia mandó a reserva el contenido del expediente 8S.1 registrado bajo el rubro "Planeación, evaluación y políticas", de modo que si alguien quisiera conocer el "material de apoyo" que la coordinación de asesores entregó a Calderón ese año, deberá esperar hasta el 2016 para saberlo.

Ayer el michoacano dijo enfático que la transparencia no atenta contra la seguridad, pero el área del director general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) tiene bajo reserva seis mil 904
expedientes clasificados durante la administración de Calderón.

Seguramente con base en estas evidencias, académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialistas en la materia calificaron al actual sexenio como el peor en asuntos de transparencia.

Durante el foro El derecho de acceso a la información, retos de la transparencia y la seguridad nacional, efectuado a fines de septiembre del año pasado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, los especialistas alertaron sobre los retrocesos en la materia promovidos desde los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Miguel Carbonell, investigador del IIJ dijo que la administración de Calderón muestra cinismo al argumentar que por seguridad, la cual tiene la obligación de garantizar, se limite el derecho a la información y a la transparencia.

Criticó que el manifiesto fracaso del Estado para garantizar la seguridad, se tome como pretexto para que el gobierno vulnere los derechos fundamentales de la ciudadanía, entre ellos el acceso a la información.Y añadió: "Este sexenio ha sido absolutamente pésimo para la transparencia. Es inconstitucional que las resoluciones del IFAI tengan que ser verificadas por un tribunal".

Carbonell lamentó además que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) se valga de "chicanadas" judiciales para no acatar de inmediato las resoluciones del IFAI.

"Otro retroceso, aseveró, son las reformas 'inconstitucionales' aprobadas por el Congreso --a propuesta del Ejecutivo que encabeza el propio Calderón-- al artículo 16 del Código Federal de Procedimientos Penales, que restringe la información sobre las averiguaciones previas".

¿Así o más claro?







miércoles, 7 de septiembre de 2011

El affair Batres-Ebrard


El episodio ocurrido ayer, en que el jefe de gobierno capitalino removió de la secretaría de Desarrollo Social a Martí Batres Guadarrama, considerado como un cuadro cercano a López Obrador, dio lugar a una nueva andanada contra el líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Batres reclamó a su jefe que haya asistido y aun saludado a Felipe Calderón en la ceremonia en que éste presentó un mensaje con motivo de su V Informe de Gobierno. Ebrard se había resistido a ese saludo como una forma de subrayar su distancia y la de su partido respecto de Calderón, por el modo considerado ilegítimo en que se hizo de la presidencia de la República.

De unos años a esta parte, tanto el PRD --dominado por una corriente que se ha alejado de AMLO hasta casi el rompimiento-- como el jefe de gobierno han ido amainando ostensiblemente sus reticencias respecto de Calderón, al grado que se mostraron anuentes y favorecedores de las llamadas candidaturas comunes con el PAN, partido que, se supone, les había robado la presidencia.

Paralelamente, Ebrard ha ido modificando su percepción de lo que ocurrió en 2006. En una entrevista con el periodista Jorge Ramos de Univisión, preguntado acerca de si hubo fraude, respondió eufemísticamente que lo que hubo fueron muchas irregularidades.

Esa mudanza en la percepción del discípulo de Manuel Camacho terminó por confirmarse con el saludo de mano que le concedió a Calderón el pasado 2 de septiembre durante el referido acto y que motivó la protesta de Batres.

Marcelo argumentó que el despido no obedeció a una intolerancia suya, sino al hecho de que no se puede criticar a un gobierno y pertenecer a él. También dijo que como presidente que es de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) tuvo que saludar a Calderón, pero sólo por eso. La reacción en los medios fue inmediata: conocida la cercanía del defenestrado secretario de Desarrollo Social y pre candidato al gobierno de la ciudad, con AMLO, la remoción fue interpretada como una seña más del rompimiento entre Ebrard y el tabasqueño.


Casi todos los analistas coinciden en que el jefe de gobierno estuvo en lo correcto al deshacerse de un hombre como Batres, que es un esbirrio del recalcitrante Andrés Manuel, tronó Oscar Mario Beteta, o al que coincidieron en llamar incongruente. Y acaso lo sea, pero no por criticar a su jefe, sino por no leer las señas que desde hace tiempo daban indicios del viraje de Ebrard.

Pero como no se puede calificar a Batres de ingenuo, es dable suponer que en realidad sí estaba al tanto de esa mudanza y esperó el momento para marcharse del gabinete haciendo ostensible el comportamiento cambiante de Marcelo y dejarlo patente como una forma de marcar claramente los dos proyectos que se disputan la candidatura dentro de la izquierda partidista.

En efecto, cada vez son más las voces que dentro de los cercanos a AMLO hablan de la derechización de Marcelo. Los medios, por su parte, han ocultado en sus comentarios las incongruencias de Ebrard, cada vez más parecido a los personajes de Stevenson, Dr, Jekyll y Mr. Hyde, por su proclividad a enfundarse hasta en tres personalidades: como jefe de gobierno, como candidato los fines de semana y como presidente de la Conago.

Mediante esa forma sutil de utilizar el lenguaje para manipular la realidad, los comentaristas políticos llaman "incongruente" el comportamiento de Batres, pero consideran "pragmático" el actuar incongruente del jefe de gobierno. Muestran de ese modo pueril que consideran a éste como el "opositor" preferido.




martes, 6 de septiembre de 2011

Hechos consumados

En eso de las discusiones los mexicanos tenemos la mecha corta. Luego por eso se nos cuelan asuntos cuyo debate ni aun deberíamos permitirnos, a riesgo de que se nos tilded de intolerantes. Más nos valdría serlo en ocasiones a caer en el garlito al que conducen ciertas discusiones: el aceptar, de facto, un determinado estado de cosas.

Sucede, por ejemplo, con algunas leyes, como la de Seguridad Nacional. Esa ley lo que hará es legalizar la presencia del ejército en las calles, evitará que nuestras fuerzas armadas violen las garantías individuales y los derechos humanos de los ciudadanos (bueno, eso se dice), y enmarcará los momentos en que el comandante supremo de tales fuerzas, que así se designa con afectación al presidente de la República, podrá determinar el estado de excepción --de sitio o toque de queda-- en algunas regiones del país, con lo que los ciudadanos que en tales se encuentren quedarán reducidos a la calidad de sospechosos o arraigados en sus  propios domicilios.

¿Pues no que se trataba de que el ejército y la marina regresaran a sus cuarteles y a sus bases navales? Pues sí, pero hénos aquí discutiendo una ley que más bien normará su presencia donde no los queremos: en la calle. ¿Se dan ustedes cuenta? Sin apenas percatarnos ya aceptamos una situación que según eso rechazamos.

¿Cómo llegamos a este punto? Por la vía de los hechos consumados. Primero se impone una situación, luego se formaliza mediante la ley respectiva y a poco nos resulta como algo incluso natural. Como si siempre hubiera estado allí. Lo malo de empezar a ver las cosas como algo natural es que olvidamos su aspecto anómalo.

Los mexicanos nos estamos acostumbrando al miedo y la zozobra; a la violencia y al crimen. Al ejército en las calles, de modo que si un día el señor Felipe Calderón decide que no hay condiciones para realizar elecciones en 2012 y decide mantenerse en Los Pinos durante algunos años más, y para apoyar su decisión recurre a las fuerzas armadas, la sociedad mexicana quizá ya no se escandalice tanto de ese golpe militar ni de que se le imponga una dictadura por la fuerza porque durante seis años habrá sido acostumbrada a la presencia del ejército actuando en su contra.

Así, por la vía de los hechos, a los mexicanos se nos impone una condición que por cotidiana se convierte en parte de nuestra vida y pierde o diluye su carácter anómalo. Véase cómo opera el mecanismo: la violencia e inseguridad que asolan al país y que ponen en riesgo incluso a los menores de edad, es incorporada al curso de la vida normal por las propias autoridades que, en vez de combatir y erradicar esa violencia, crean premios para los ciudadanos que se protejan a sí mismos.

La SEP anunció el pasado mes de agosto que a partir del presente ciclo escolar se crea el premio al mejor plan de seguridad en las escuelas, con el que reconocerá a los planteles de educación básica con las mejores estrategias para enfrentar "situaciones críticas o de alto riesgo".

No se sabe si con cinismo o con humor involuntario, la SEP exige para acreditar el premio que se presenten videos, fotografías o testimonios escritos que respalden las estrategias implementadas. Así que deberán grabarse simulacros o, mejor, el momento en que ocurran balaceras y se apliquen las medidas previstas.


¿Qué bonito, no?





lunes, 5 de septiembre de 2011

Dominación y control social



Todas las voces que colman el espacio público se expresan como si la dominación y el control social no existieran. Una vez que se hace abstracción de esos factores realmente existentes, entonces pareciera como que todos los problemas del país se deben a que los actores políticos y sociales no se ponen de acuerdo y a la falta de consensos.

Al difundir esta imagen, los principales problemas del país --inseguridad, nulo crecimiento económico, violencia, pobreza, desigualdad, exclusión e ignorancia-- aparecen ante nosotros como resultado, en el peor de los casos, de la incapacidad, desinterés o corrupción de la clase dirigente.

No es así. Por lo menos no es la película completa. Muchos de los males del país se explican como producto de las relaciones de poder que una clase dominante ejerce sobre otra dominada, a través del aparato gubernamental, cuya intervención está siempre orientada a conservar las estructuras socio-económicas que hacen posible esa dominación, o adaptarlas a las nuevas necesidades o condiciones sociales.

Así, por ejemplo, en cada época la valorización del capital --lo que le da valor e incrementa la rentabilidad y ganancias del dinero-- ha dependido de diferentes factores. Actualmente esa valorización se basa en la contracción del trabajo asalariado (de allí el llamado desempleo estructural que se extiende por todo el mundo), en la restricción al consumo de las masas, la inversión especulativa que mediante instrumentos como los credit default swaps (CDS) conspira contra la viabilidad económica de los países (vénase los casos de Grecia y Portugal), y la desregulación estatal, entre otros.

Esta nueva forma de darle más valor al capital requiere de nuevas leyes que dén legitimidad a las prácticas sociales, económicas y laborales que deben imponerse. Y para eso está el aparato estatal, cuya función --como ya quedó dicho-- es mantener o adaptar las condiciones que requieran las relaciones de dominación.

Todo el lío que leemos o escuchamos en los medios acerca de la necesidad de llegar a acuerdos para votar las reformas política, laboral y de seguridad nacional, o sea, las llamadas "reformas estructurales" (denominadas así porque según eso modificarán de raíz la estructura política, social y productiva del país para hacerlo más competitivo y próspero), no es otra cosa que el intento por darle al capital un andamiaje jurídico y legal que favorezca la acumulación de mayores ganancias, ya sea recortando derechos económicos de los trabajadores, o reduciendo y eliminando prestaciones sociales.


En ese ánimo de maximizar ganancias, en México muchas prácticas empresariales violan los preceptos constitucionales. Por eso en el actual periodo ordinario de sesiones del Congreso, en la agenda de los partidos PRI y PAN figura la reforma a la Ley Federal del Trabajo, no para poner un dique a esas violaciones, sino para legalizarlas. De nuevo aquí se muestra como las instituciones gubernamentales, incluidos los representantes populares trabajan en favor del capital. 

Pero eso no ocurre sólo en México. Se trata de una ofensiva mundial. En casi todos los países del orbe se han reformado leyes para privatizar las pensiones, desmantelar la seguridad social o eliminar derechos conquistados por los trabajadores.

Las evidencias

La prueba de que el diseño hasta aquí descrito realmente está funcionando lo proporciona la edición 14 del estudio Riqueza mundial, publicado el 22 de junio de 2010 por Merrill Lynch y la empresa Capgemini. Allí se revela que en 2009, en plena recesión económica --mientras usted perdió su empleo o vio reducidos sus ingresos-- los millonarios del mundo (10 millones de personas) aumentaron su capital en 18.9 por ciento respecto del año anterior, con lo que sumó 39 billones de dólares.(En 2011 continuó aumentando la riqueza, como puede verse en el enlace propuesto).

No crea usted que lo hicieron merced al trabajo duro desplegado en largas jornadas produciendo bienes y servicios para el mercado. No. Según el reporte, ese aumento se debió principalmente al incremento en el valor de sus títulos en las bolsas, es decir, fue resultado de inversiones especulativas, como corresponde a la nueva fase del capitalismo neoliberal que basa la generación de ganancias y de rentabilidad del capital, no en la producción de bienes y servicios, ni en el consumo masivo, sino en la especulación financiera, lo que provocó la crisis de 2008 y aun la actual.

El mercado triunfante

La comprensión de este fenómeno está en la base de las protestas sociales ocurridas en los últimos meses en España con el movimiento de los Indignados (M-15 o Spanish Revolution), los disturbios en diversas ciudades y suburbios ingleses, el movimiento de los estudiantes chilenos en demanda de una educación sin fines de lucro, así como las movilizaciones en Grecia, Italia, Portugal e incluso en Israel.

En todos los casos, lo que esas sociedades plantean es superar las actuales relaciones de dominación capitalista que aplican gobiernos de todo signo, incluso los que se reputan como de izquierda. Y lo hacen porque ven claramente que esas condiciones de dominación están cancelando el futuro de miles y miles de ciudadanos, jóvenes, mujeres y niños, así como las condiciones naturales del planeta.

Al efecto, resulta ilustrativa una pancarta mostrada por un español durante las manifestaciones de la semana pasada: "¡Gobierne quien gobierne, el mercado nunca pierde!".

En México, sin embargo, una sociedad mediatizada y desmovilizada, lo que demanda a los políticos (con Televisa --but of course-- a la cabeza) es que se "póngan de acuerdo" y voten las "reformas estructurales" que "el país necesita".

Imagínense: los esclavos urgiendo a quienes los esclavizan a que afinen las cadenas. Así estamos.