martes 9 de febrero de 2010

Ciudad Juárez, Gómez Mont y la señora

Que dice el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, que "por falta de comunicación" Felipe Calderón  acusó en Japón a los jóvenes masacrados en Ciudad Juárez, de pertenecer a pandillas delictivas. Por ello extiende a los deudos una disculpa pública.


Debido a la gravedad del desliz declarativo, en rigor la disculpa debería ofrecerla el propio Calderón, apenas pise el jueves, como ha anunciado que lo hará, aquella ciudad y no a través de su avanzada. No se trató, sin embargo de un error o de una falta de comunicación.

Si tal fuera, estaríamos ante un error mayúsculo, pues en virtud del mundo en que vivimos y los recursos tecnológicos de que dispone la oficina presidencial, no es creíble o resultaría preocupante que apenas Calderón sale de nuestras fronteras, pierda comunicación o se desentienda de los asuntos del país.

El senado, responsable de autorizar los viajes presidenciales al exterior, debería tomar nota del asunto y tenerlo en cuenta la próxima vez que el ocupante de Los Pinos solicite permiso para ausentarse del país.

Sin embargo, sostenemos, no se trató de un error declarativo. Disgustado quizás porque la cruenta realidad y el desorden en que mantiene al país lo alcanzó en Asia, a donde había cantado loas acerca de "lo bien que nos va en México" ante inversionistas de aquella región del mundo, Calderón pretendió sostener sus mentiras, afirmando, como lo ha hecho desde que inició su guerra contra el narcotráfico, que los miles de muertos, decapitados y ejecutados que a diario aparecen en las calles de la Repùblica se deben a que los narcos se están matando entre ellos.

Prefirió ofender la memoria de los jóvenes masacrados antes de reconocer el desgobierno de su malhadada administración. No es un asunto menor. Refleja el grado en que el país se la salido de control y el talante de un hombre que elude sus responsabilidades y siempre busca culpar a "otros" de sus deficiencias y omisiones a la hora de enfrentar las responsabilidades de un cargo al que quiso acceder, ahora se ve que por frivolidad, atropellando incluso la voluntad de los votantes.

¿Tú también Margarita Zavala?

La visión color de rosa de un país desgarrado por la crisis económica y por la inseguridad en las calles se pretende imponer a los mexicanos a punta de discursos. Margarita Zavala de Calderón, presidenta del DIF nacional y esposa del susodicho, habló este lunes durante la inauguración del Congreso Nacional de Innovación Educativa 2010.

Allí insistió, a tono con su marido, en que los mexicanos deberíamos ver las cosas buenas que tiene este país y que son muchas. Con un infame humor negro sostuvo que "A todos nos duelen los asesinatos y afortunadamente nos duelen porque eso quiere decir que seguimos siendo un país que se duele ante el dolor de los otros...y eso también habla bien de nuestro país" (¡¡¡!!!).

Más adelante, y luego de volver a acusar a países como El Salvador, Guatemala y Brasil --como ya lo había hecho Calderón antes sin el menor rubor diplomático-- de tener más homicidios que nosotros por cada 100 mil habitantes, lanzó esta perla:
"...porque además dicen que sólo el 5% de los homicidios se castigan, entonces sí quiero decirles que con esa impunidad pues ese promedio de homicidios significa que no es un país de violencia, es un pueblo que no le gusta la violencia, porque de lo contrario aprovecharía la impunidad para que tuviera mucho más homicidios".
 Ante esto, uno ya no está seguro qué es peor, si la sintaxis verbal de la señora o su desfachatez. A continuación, para reforzar su mensaje de que México es un país color de rosa, recomendó a todos escuchar la música de Arturo Márquez, admirar las esculturas de Helen Escobedo y leer a Carlos Fuentes, Roger Bartra, Ángeles Mastretta y a don Miguel León Portilla.

Se trata de personalidades que, en algunos casos, no habrían podido desarrollar sus talentos si las instituciones en las que se formaron hubieran sido acuchilladas con presupuestos exiguos, como los que los gobiernos panistas destinan a la cultura y ya no digamos que a la ciencia.

De hecho, también citó como orgullo de México, al premio Nobel de Química Mario Molina, quien debió hacer la carrera que lo condujo al galardón fuera de México, ante la falta de apoyos que aquí existen para la ciencia.

Ese es el lamentable discurso que priva hoy en los círculos de poder.

¡Hasta la próxima!

lunes 8 de febrero de 2010

Ciudad Juárez e inundaciones



De nuevo los palos de ciego, la reacción efectista, tardía e insuficiente; el cálculo político para obtener ganancias allí donde la tragedia se enseñorea contra los indefensos y los desposeídos. Todo menos el quehacer político profesional, la capacidad técnica para trabajar y resolver problemas con los más aptos y no sólo con los más amigos.

De la masacre de jóvenes que se divertían en una fiesta en Ciudad Juárez, a las inundaciones que arrasaron con viviendas y vidas en Michoacán, Estado de México y en el oriente de la Ciudad de México. Y en medio de todo la incapacidad gubernamental como un Dios.

El gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, anuncia que trasladará los poderes estatales (cuáles, preguntarán los malosos) a Ciudad Juárez, en una jugada que se pretende de alto impacto político y que de paso exhibe la ausencia de Felipe Calderón en la entidad. El michoacano, en tanto, anuncia cambios de estrategia en ese estado con programas sociales y económicos integrales para hacer frente a una guerra, contra el narco, que por si no lo sabe ya tiene perdida.

Todo con el telón de fondo de la próxima elección estatal para gobernador, acaso lo que de verdad importa a nuestros próceres, pues con eso en mente, PRI y PAN tratarán de capitalizar en su beneficio electoral la trágica masacre de jóvenes --tempranamente calificados como pandilleros por el mismo Calderón que desde Los Pinos diagnosticó gastritis como la causa de muerte de doña Ernestina Ascencio, la anciana ultrajada en Veracruz por miembros del ejército-- y las decenas de ejecusiones que diariamente ocurren en aquella franja fronteriza.

Los fondos de la "nueva estrategia" para Chihuahua anunciada por el gobierno federal tendrán sin duda un uso electoral: montados en la tragedia, los panistas pretenderán utilizarlos para apuntalar las aspiraciones de su abanderado al gobierno de la entidad, algo como lo que lograron en Sonora tras el incendio en la Guardería ABC donde muerieron quemados 46 bebés.


Calderón inició el año pasado defendiéndose de "gobernar" un Estado fallido. Gustoso de las metáforas que seguramente sólo él encuentra festivas, se le oía ilustrar: "si sale polvo por las ventanas (en referencia a las miles de ejecusiones que ya se contabilizaban en 2009), es porque estamos limpiando la casa", y retaba a viajar a Chihuahua para que, según eso, se corroborara que se tenía el control de la entidad.

Ahora mismo, no se sabe si su ausencia de aquellas tierras en esta hora de tragedia se debe a que teme encontrar el repudio de una sociedad ofendida por sus declaraciones sobre el filo pandilleril de la matanza, u ofendida por la incapacidad del ejército que envió a dar de palos al panal sin un plan estratégico y operativo para, en efecto, arrebatar la plaza y desterrar a las bandas del crimern organizado. O acaso su ausencia se deba simplemente a que sabe que allí no hay ley y su Estado Mayor aún no refuerza convenientemente el ya de por sí enorme aparato de seguridad con el que suele viajar por todo el país.

Otro sitio donde Calderón no se siente cómodo es el Distrito Federal. Quizá porque considere a sus habitantes hostiles al reconocimiento de su pretendida investidura presidencial, el panista se ha negado a apersonarse en los lugares afectados por las inundaciones.

En cambio estuvo en Michoacán y en el Estado de México. Para el Distrito Federal ha preferido enviar a su correligionario y director de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luege a tratar, otra vez, de sacar raja política de la tragedia, declarando que la tal comisión --que dirige sin ningún conocimiento técnico del tema-- había advertido a las autoridades capitalinas sobre el probable incremento del nivel de lluvia en la zona. Antes que ayudar, se trata de sembrar tempestades para eventualmente obtener ganancias electorales. Para eso están en el cargo.

Como se ve, ni aun en la tragedia, nuestra ínclita clase política abandona sus juegos de poder ni deja de ver a los ciudadanos en problemas sólo como potenciales boletas electorales.

¡Hasta la próxima!

miércoles 27 de enero de 2010

César Nava, el PAN y los niños



Una desafortunada coincidencia --para César Nava, presidente del Partido Acción Nacional-- hizo coincidir ayer por varias horas su artículo semanal en la versión online de El Universal, con una nota que desnuda el fariseísmo panista.

El texto del presidente nacional del PAN reafirma la justificación que ha propalado en cuanta entrevista ha concedido durante los últimos días, acerca de por qué se opone a la adopción de niños por matrimonios del mismo sexo.

Como se sabe, para camuflajear su homofobia y abierto sentido discriminatorio y mantenerse en lo políticamente correcto, recurrió al expediente de fundar su alegato en una pretendida defensa de los derechos de los niños que eventualmente sean adoptados por esas parejas.

Pues bien, junto a su artículo se mostraba este titular: "Trabajan 3.6 millones de menores en México: OIT"

En el cuerpo de esa nota el director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para Cuba y México, Germán López Morales, señalaba que de esa cantidad, una tercera parte, labora en la agricultura y sus subsectores, una de las tres más peligrosas para el sector infantil junto con la construcción y la minería.

El funcionario del organismo añadió que la mayoría de esos menores (personas entre 5 y 17 años) no recibe remuneración alguna y que 1.5 millones no asiste a la escuela.

Ante esta realidad que viola cotidianamente las disposiciones sobre el trabajo infantil y el derecho de los niños a la educación y a la salud, el súbito defensor de los derechos de la infancia en que se ha convertido César Nava no ha dicho una palabra.

Quizá le parezca bien que eso ocurra o tema confrontarse con los intereses de las empresas que así explotan el trabajo infantil. No sería raro que así fuera, pues en otro ámbito --el de la comida chatarra-- el PAN ha frenado en el Congreso, durante los dos últimos años, la aprobación de reformas a la Ley General de Salud para acotar la publicidad de ese tipo de productos y obligar a los fabricantes a incluir en las etiquetas la leyenda: "el abuso en el consumo de este producto puede provocar obesidad" (La Jornada, 27 enero/10).

Ante las presiones de empresas como Sabritas, Bimbo y Marinela, el Congreso no ha dictaminado 60 iniciativas para frenar la venta de comida chatarra y la publicidad en los programas destinados al público infantil.

Todavía más, no obstante que apenas la semana pasada la Secretaría de Salud (Ssa) presentó un informe que coloca a México como el país con mayor población infantil obesa, los legisladores panistas presionaron ayer para que la Comisión de Educación de la Comisión Permanente acordara solicitar al gobierno de Felipe Calderón que no publique los lineamientos de venta de comida chatarra en las escuelas, hasta en tanto la Ssa no realice un estudio integral sobre el efecto del consumo de frituras y refrescos en la salud de los niños.

Así protege el PAN los intereses de esas industrias y descobija los derechos de los niños, como los de alimentación, educación y trabajo.

A la luz de estos hechos, juzgue el lector si, en el caso de las adopciones, se trata de defender los derechos infantiles que en otros ámbitos se desprotegen impune y abiertamente, o si en realidad estamos, de nuevo, ante la inmoral doble moral panista, esa sí de origen claramente genético.

¡Hasta la próxima!