martes, 5 de marzo de 2013

Elba Esther y la restauración

Foto: @PRI_NACIONAL

La defenestración de Elba Esther Gordillo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y la declarada sumisión del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al gobierno de Enrique Peña Nieto marcan el inicio formal del proceso de restauración presidencialista, con su aura de autoritarismo vertical que caracterizó al sistema político mexicano desde su formación en 1929.

Asistimos hoy a la restauración de presidencialismo y a la puesta al día de uno de sus mecanismos más eficaces: el control corporativo de la sociedad como vía no para la construcción de consensos, sino para la imposición de la unanimidad.

En ese proyecto, resultaban esenciales dos cosas:

1. Que las distintas parcelas de poder --que tras el interregno panista parecían haber ganado autonomía-- recordaran dónde se encuentra la verdadera fuente de su poder y de sus negocios. 

La temprana declaración del nuevo gobierno de que recuperaría la rectoría del Estado en materia educativa, era en realidad una advertencia de alcances más amplios: el poder político reestablecería para sí el control de los negocios y cacicazgos inherentes a éste o a cualquier otro sector, público o privado: petróleo, telecomunicaciones, gobiernos locales (recuérdese como al perder la presidencia, el partido se atrincheró en el ámbito de los gobiernos estatales, cuya mayoría nunca perdió, y que así ganaron cierta autonomía del poder central).

La caída de la maestra no fue sino el golpe de autoridad requerido para recordar a los principales liderazgos que el sistema está de vuelta, que, como siempre, está al tanto de las trapacerías de todos y que a menos que se plieguen a los nuevos designios, tendrán que entregar sus cotos de poder y, si se ofrece, ir a prisión previa exhibición pública de sus sabidas corruptelas. De ahí la advertencia-mensaje en voz de Peña Nieto durante su unción como jefe máximo del PRI:  en México "no hay intereses intocables".

2. La recuperación del Partido como suministrador, mediante sus tres sectores tradicionales, de la base social incondicional (las llamadas mayorías) que apoyará sin ambages el proyecto de privatización neoliberal del nuevo gobierno, y que le dotará de una imagen, así sea escenográfica, de respaldo popular. 

El control corporativo se restaura y se recarga mediante la regla básica: sumisión e incondicionalidad absolutas al poder central. Así, el llamado Pacto por México es, a su modo, una variante ampliada del corporativismo oficial, dentro del cual cabe toda la sociedad. Sólo que a los tres sectores del Partido (campesino, obrero y popular) se agrega ahora un cuarto: el de los partidos políticos representados en el Congreso, dispuestos a aprobar las leyes necesarias para el nuevo diseño en el que concuerdan.

Así, el cerco de control y dominación política sobre la sociedad queda completo. Como antaño, la unanimidad es el rasgo distintivo. Todos a uno coinciden en qué es lo mejor para el país, y todos a uno están de acuerdo en los medios: las reformas estructurales en trabajo, educación, energética, telecomunicaciones y fiscal (incluido el IVA generalizado en alimentos y medicinas).

En esa redistribución del negocio-país, que supone cada una de esas reformas, la reafirmación del poder político, con el presidente en la punta de la pirámide, es necesaria para  evitar que la clase política sea desplazada por el avasallante poder económico. Si bien aquélla es un desdoblamiento de éste, no hay una subordinación mecánica y en esa relación se producen confrontaciones y disputas por la definición de fronteras.

En ese marco, el reposicionamiento del poder político frente al económico tuvo otra señal en la reforma al juicio de amparo, la cual arrebató a los particulares en ejercicio de una concesión, el recurso de la suspensión provisional que les permitía seguir explotando el bien hasta en tanto se resolviera el asunto de fondo.

Pero se trata sólo de disputas coyunturales porque la clase política priista es parte de la burguesía local aliada al capital trasnacional en el diseño y aplicación aquí de los postulados del neoliberalismo globalizador ahora en su face financierista (esa a la que los costos de producción y el trabajo asalariado le pesan tanto que los considera una carga que reduce la renta del capital, y prefiere por ello concentrarse en obtener ganancias a partir de la especulación financiera, donde la deuda soberana de los países es una de los principales alimentadoras del sueño máximo: crear dinero sólo a partir de dinero, sin trabajadores, sin fábricas ni sindicatos).

A eso apuntan las reformas estructurales. Si se mira con atención, se verá cómo en la reforma laboral del año pasado, uno de los principales puntos consistió en favorecer el despido del trabajador sin responsabilidad ni costo para el patrón, cuando éste considerara, después de un contrato por un mes, que aquel no era apto.

Eso significa terminar con una conquista laboral: estabilidad en el empleo, que implica la obligación de indemnizar al trabajador despedido. La reforma educativa postula básicamente lo mismo. La permanencia en el empleo queda supeditada a la aprobación de exámenes que calificará el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), una entidad autónoma, pero cuyos comisionados serán designados por el presidente, con lo que se presume que cuando se requiera adelgazar la planta docente, se "reprobará" al número de maestros que se requiera en cada coyuntura.

Además, ese mecanismo de inestabilidad en el empleo servirá para favorecer a los empleadores particulares, pues no se olvide que el diseño de mediano plazo es avanzar también en éste ámbito hacia la privatización educativa.


martes, 5 de febrero de 2013

México ¿tigre Azteca?

Los "análisis" que la prensa extranjera escribe sobre México resultan casi siempre inexactos. Su tendencia a esquematizarlo todo, los hace incurrir en simplificaciones por completo ajenas a los complejos procesos políticos y sociales por los que transita nuestro país. Más si se trata de medios de la derecha financiera como el Financial Times.

En un texto titulado "México: tigre Azteca", firmado por Adam Thomson, el pasado 30 de enero, ese rotativo muestra su entusiasmo desbocado por la figura de Enrique Peña Nieto, mostrándolo como el reformador que salvará México. No obstante sus inclinaciones ideológicas, se trata de un medio de gran prestigio internacional, que arrastra en  textos como el comentado, carente del mínimo rigor profesional y de un desconocimiento absoluto de la realidad que pretende analizar.

Juzgue el lector mediante esta traducción que ofrece Contadero:

  
México se ha convertido en el símbolo de un nuevo dinamismo económico y en la nación predilecta de los inversionistas internacionales, por encima de Brasil, cuya economía ha perdido lustre.

La economía mexicana creció cerca de cuatro por ciento durante el último año, casi el doble del promedio anual registrado en lo que va del siglo.

Este mes, Larry Fink, quien encabeza Black Rock, la compañía más grande del mundo en el manejo de valores llamó a México "una increíble historia de crecimiento". En tanto, Lisa Schillener, de Standar and Poor's, la agencia calificadora de deuda, dijo que el rango BBB de la deuda soberana del país podría estar a punto de ser elevado si México aprueba las cruciales reformas estructurales.

Los inversionistas extranjeros han salido masivamente a colocar su dinero en México, dice el rotativo inglés. Y añade como prueba que durante los primeros nueve meses de 2012 fondearon 57 mil millones de dólares en acciones y bonos mexicanos, más de cinco veces la cantidad que invirtieron en Brasil durante el mismo periodo.

Eso está a años luz de los tiempos sombríos que afectaron al país hace unos años, cuando algunos comentaristas estadounidenses poco impresionados por el bajo crecimiento y alarmados por la violencia relacionada con las drogas comenzaron a sugerir que México podría convertirse en un Estado fallido.

¿Qué ocurrió que convirtió a México en un buen prospecto? y ¿está justificado el optimismo del centrista Partido Revolucionario Institucional (PRI)? Después de todo --recuerda el texto-- la última vez que hubo tantas expectativas acerca de las perspectivas de la economía mexicana, durante la administración del priista Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), el país terminó en la agonía del llamado efecto Tequila, con una aguda devaluación y una muy severa recesión.

La más reciente respuesta a la primera cuestión se llama Enrique Peña Nieto. Desde que el ex gobernador estatal de 46 años ganó la elección presidencial de julio para el PRI, los inversionistas lo han visto como la mejor oportunidad de liberar al congreso de la parálisis que ha bloqueado las reformas estructurales, las cuales muchos analistan creen que podrían transformar la, con frecuencia indolente economía mexicana, en un tigre Azteca.

Los intereses internacionales en México están demasiado enfocados en las capacidades del país como una base de producción desde donde las compañías pueden exportar hacia Estados Unidos. Pero las reformas del señor Peña Nieto intentan cultivar un ambiente más saludable para que las inversiones del exterior lleguen a la economía doméstica. Él está buscando introducir más competencia en telecomunicaciones y energía mientras da pasos para sacudir a los notoriamente ineficientes sistemas de impuestos y educativo.

Muchas de las esperanzas de que pueda ser capaz de empujar las reformas descansan en el propio PRI, el cual gobernó México por 71 años consecutivos bajo una cuasi democracia, hasta que perdió el poder en 2000. Durante ese periodo muchos mexicanos asociaron al PRI con la corrupción y el fraude electoral; como un partido cuya organización tentacular asfixiaba los procesos democráticos para retener el poder.

Al mismo tiempo, sin embargo, muchos vieron al partido como la única fuerza política con suficiente capital humano y experiencia para gobernar eficazmente. Es muy difícil decir lo mismo del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, el cual nunca ha conseguido la presidencia, o del conservador Partido Acción Nacional, el cual durante las pasadas dos administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón, promovió reformas estructurales, pero finalmente careció de la capacidad política para funcionar con un congreso dividido.

Como dice Luis Rubio, del Centro de Investigación para el Desarrollo: "El problema real de México es que por años no hemos tenido un presidente que pueda hacer las cosas".

Durante sus recorridos de campaña y ahora como presidente, el acicalado y pro empresarial señor Peña Nieto ha trabajado duro para distanciarse a sí mismo de la pobre relación histórica del PRI con la democracia y la transparencia, en particular durante el gobierno del señor Salinas, aunque éste tiene influencia en la actual administración. El señor Peña Nieto ha tratado de asociar su partido con una reputación de eficiencia y gobierno efectivo.

La imagen de eficiencia ha viajado rápidamente. Cuando el señor Peña Nieto se reunió con Barack Obama en noviembre, el presidente estadounidense expresó su confianza en que desarrollaría una relación cercana con un líder mexicano que "tiene una excepcional de reputación de querer ver las cosas hechas".

Políticamente el señor Peña Nieto ha promovido la idea de un gobierno incluyente.Un ejemplo obvio es el señor José Antonio Meade, quien fue secretario de Hacienda durante la anterior andministración centro-derechista. Otro es el nombramiento de Rosario Robles, una ex líder del izquierdista PRD, como secretaria de Desarrollo Social, un cargo importante en un país donde casi la mitad de la población vive en la pobreza.

Eso contrasta con el gabinete del señor Calderón, el cual careció de figuras pertenecientes a todo el espectro político. Poco después Peña Nieto extendió esta rama de olivo a la oposición, y apenas 24 horas después de haber sido investido como Presidente, produjo el Pacto por México, un documento con 95 propuestas de reformas firmado por los líderes de los principales partidos polìticos.

Algunos observadores vieron el pacto sólo como otra hoja de papel- "Ha habido decenas de esas cosas a través de los años", argumentó Carlos Elizondo, un profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), una institución de educación superior. "Y ninguno de ellos ha contado nunca para nada".

Pero Duncan Wood, quien encabeza el Instituto México del Wilson Center, cree que el pacto, con todo y su ambiguedad en algunos temas, muestra la determinación del señor Peña Nieto por sobreponerse a la parálisis política que ha impedido realizar las reformas. "es una propuesta política", dice el señor Wood. "Y se ajusta a la tradición del PRI de tratar de construir concensos".

Con el mismo espíritu, el señor Peña Nieto se convirtió este mes en el primer presidente mexicano en dos décadas en visitar la sede del Senado para desayunar con un grupo de legisladores. Por supuesto que los factores económicos también han ayudado. La hábil conducción económica ha producido una baja récord en la inflación y en las tasas de interés.

Ello ha resultado en un alza histórica en las reservas internacionales y modestos niveles de deuda pública. México está compitiendo eficazmente con China por los mercados estadounidenses. Los altos costos de transporte y el incremento de salarios en Asia, están haciendo de México una más atractiva base para la exportación de manufacturas.

Pero lo que ha emocionado a los inversionistas privados es la aparente determinación del señor Peña Nieto de acelerar el crecimiento pasando por los intereses creados del país. Esto lo enfrentará con los poderosos jefes sindicales, como Elba Esther Gordillo, la formidable líder del influyente sindicato de maestros.

Los críticos alegan que ella posee una impresionante colección de propiedades, incluida una lujosa villa cerca de San Diego. En diciembre, el señor Peña Nieto propuso sacudir el sistema restringiendo el poder sindical significativamente.

Los intereses creados también se extienden a los poderosos negocios, como los del señor Slim, los cuales dominan importantes sectores haciéndolo difícil para los competidores. Entre otras cosas, el Pacto del señor Peña Nieto propone introducir más competencia en telecomunicaciones, mientras debilita el control de Televisa y TV Azteca, el sector privado de emisoras, creando dos nuevas cadenas de televisión.

Aprovechando el pacto, el nuevo presidente de México está empujando las reformas fiscal y de energía, quizá para este mismo año. Esa no es una tarea sencilla. Los legisladores han invertido años debatiendo la necesidad de un ajuste fiscal, pero con poca utilidad.

Recientemente ellos han empezado a mirar el altamente protegido sector energético, el cual es controlado por Pemex, la compañía estatal de petróleo y un ícono histórico del orgullo nacional. México ha sido por largo tiempo uno de los 10 más grandes productores y aproximadamente un tercio del ingreso gubernamental proviene del petróleo.

Pero la ausencia de nuevos descubrimientos y el envejecimiento de los pozos petroleros ha llevado a una caída de 24 por ciento en la producción desde 2004. Incluso se ha predicho que México podría convertirse en un importador neto de petróleo si el gobierno no permite pronto al sector privado jugar un más grande papel en esa industria.

En una entrevista reciente con el Financial Times, el señor Peña Nieto reconoció las dificultades que estos temas podrían provocar. "Claramente hay posiciones ideológicas y partidistas sobre ciertos temas...no se trata de lograr una unanimidad, sino de alcanzar una mayoría".

Críticamente, aún hay restos de la guerra contra las drogas la cual ha cobrado alrededor de 70 mil vidas en los pasados seis años. El nuevo presidente quiere priorizar la seguridad de los mexicanos, sobre el asesinato o la captura de los más altos capos de las drogas. En un movimiento que él cree que dará resultados, colocó la seguridad pública, que hasta hace poco era un ministerio separado, bajo el control de la Secretaría de Gobernación.

La administración también está tratando de disuadir a los medios de la cobertura de la violencia desechando la práctica --común durante la administración del señor Calderón-- de citar a conferencias de prensa para mostrar la captura de traficantes.

Los expertos admiten que no hay soluciones rápidas. Como dijo el señor Wood, del Wilson Center: "si los niveles de violencia no caen, se convertirá en un gran problema para el gobierno".

Los desafíos son inmensos, pero los avances en el Congreso y los grandes signos de cooperación interpartidista sugieren que el señor Peña Nieto y su equipo poseen las habilidades políticas necesarias para levantar los candados políticos. Como dice el señor Rubio: "Los profesionales están de regreso. Ahora tenemos que ver si consiguen hacer las cosas".

viernes, 1 de febrero de 2013

Pemex: la hipótesis del atentado

El estallido registrado la tarde de ayer en el edificio B2 de la Torre de Petróleos Mexicanos (Pemex) dará lugar a muchas conjeturas, y acaso la única firme que puede formularse en estos momentos es que nunca sabremos la verdad, por lo menos oficialmente.

Tras la confusión inicial, ayer el gobierno federal siguió los pasos de los manuales de comunicación para casos de crisis: estableció un férreo control en la zona y definió un vocero único --el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong-- para evitar la cascada de versiones diferentes o encontradas y la consiguiente percepción de incapacidad o falta de control gubernamental. La estrategia tuvo un ajuste esta mañana, cuando quien se enfrentó a los medios en una conferencia de prensa fue el director de la paraestatal, Emilio Lozoya Austin, ausente durante las primeras horas de la tragedia por encontrarse, se dijo, en un viaje por Asia.

Acaso la medida obedeció a la necesidad de evitar que se generalizara la percepción de falta de liderazgo por estar el principal responsable de la empresa ajeno a la crisis que la afecta. De cualquier forma, el hijo de su papá, el salinista Emilio Lozoya Thalmann, se dedicó a balbucear lugares comunes ("la empresa y los trabajadores saldremos fortalecidos de esta situación"), anunció que no habrá desabasto de gasolinas y se negó a "especular" sobre las posibles causas del percance, aunque en una entrevista posterior con Primero Noticias de Televisa, pudo haber incurrido en el desliz de aceptar que todo se debió a un "accidente", cuando tanto el secretario de Gobernación, como el propio Enrique Peña Nieto habían sido muy cuidadosos la víspera en evitar el uso de términos que pudieran causar alarma.

Las primeras versiones de que se habría tratado de la explosión de una caldera, han sido desmentidas por quienes afirman que en ese edificio no existen tales por tratarse de un inmueble administrativo; en seguida se ha sugerido la idea de que allí se resguardan contratos finales que habrían buscado destruirse ante los recientes escándalos de corrupción en la paraestatal.

Un hecho notorio ocurrió alrededor de las 10 de la noche cuando rescatistas, trabajadores y personal de seguridad salieron en estampida de la zona de desastre en que se encontraban. Se dijo que se encontró una bomba, aunque en la conferencia de prensa nocturna Osorio Chong refirió que la alarma se debió a que una parte del tramo siniestrado había terminado de colapsarse.

Sin embargo, Francisco Santana, reportero de Televisa, dijo al aire a Joaquín López Dóriga que miembros del Erum, de bomberos y de la Cruz Roja señalaron que su apresurada salida del lugar siniestrado no se debió a la caída de alguna estructura, sino que fueron desalojados por el ejército, cuyos mandos afirmaron que a partir de ese momento ellos se encargarían del trabajo en la zona.

Sea de ello lo que fuere, una certeza se va imponiendo en la percepción general: si se trató de un atentado, la sociedad nunca lo sabrá. Una característica de los gobiernos priistas es que gustan de cuidar las formas y guardar las apariencias, de modo que sus gobiernos nunca parezcan estar en crisis.

Un atentado revelaría dos cosas igualmente catastróficas para ellos: la evidencia de que no gozan del consenso unánime que pretenden mostrar mediante simulaciones como el Pacto por México y que son vulnerables ante grupos que ante la cerrazón de las llamadas vías institucionales optan por manifestarse soterradamente mediante acciones violentas como la ocurrida.

Si las investigaciones revelaran indicios de atentado, el hecho nunca sería conocido por la opinión pública para evitar la percepción de un gobierno débil y con un poco eficaz aparato de seguridad interior ante enemigos invisibles, pues en México, a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes, este tipo de ataques no son reivindicados por ningún grupo, lo que en cierto modo deja espacio al discurso gubernamental de que todo está bajo control...aunque sepan que no. Veremos.



 


viernes, 25 de enero de 2013

Cassez, García Luna y Televisa

La excarcelación de la ciudadana francesa Florence Cassez Crepin, condenada aquí a 60 años de cárcel por su presunta participación en secuestros perpetrados por la banda de Los zodiaco, reveló una vez más el enredijo de intereses y corrupción a que está sujeta la también presunta impartición de justicia en México:

La airada reacción de Televisa --expuesta mediante el espacio que conduce Joaquín López Dóriga-- contra el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), no obedece a un genuino interés por las víctimas o por el cumplimiento del Estado de derecho, sino a la defensa de sus propias conveniencias, pues estuvo involucrada de manera principalísima y conciente de que se trataba de un engaño, en la transmisión en vivo --a través del noticiario Primero noticias, de Carlos Loret de Mola-- del montaje perpetrado por el secretario de Seguridad Pública del calderonismo, Genaro García Luna, mediante el que se pretendió haber capturado in fraganti a la banda en que figuraba la francesa, con el propósito de "vender" a la opinión pública la idea de que se acometía al crimen organizado de manera eficaz.

En la cobertura de estos días, la televisora jamás ha mencionado el nombre de García Luna como responsable, no de las fallas, porque no se trató de eso, sino del conjunto de maquinaciones ilegales operadas intencionalmente --de las cuales Televisa habría sido cómplice-- y que a la postre han puesto en la calle a la presunta secuestradora.


Pero no fue sólo ese montaje televisivo de por sí grave por la inducción que pudo operar en el imaginario de las víctimas, lo que al parecer inclinó la decisión de los magistrados. La ministra Olga Sánchez Cordero ha hecho saber que en el expediente que ha estudiado por más de un año, se omitieron actuaciones, como la comparacencia de quienes figuraban como implicados en la declaración de las víctimas.


En un exceso impropio de un comunicador, pero indicativo del talante con que se conducen esa empresa y sus personeros, en el noticiario de este jueves 24 de enero, López Dóriga se refirió en por lo menos dos ocasiones a Cassez como "la secuestradora", cuando en rigor, no fue sentenciada por ese delito.

Calderonistas como el empresario Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace o María Elena Morera han condenado la decisión, culpando a la Corte, pero olvidando convenientemente al verdadero causante de la excarcelación de Cassez que tanto dicen lamentar.

Ninguno de esos actuales críticos, incluida la televisora, por supuesto, mostró la misma indignación cuando en agosto de 2009, el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), un organismo gubernamental dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP) logró la liberación de 20 paramilitares que habían permanecido 11 años en prisión acusados, mediante pruebas testimoniales reales, de asesinar a 45 tzotziles de Acteal, pertenecientes a la organización Las Abejas, que oraban en una mezquita de madera el 22 de diciembre de 1997.

Como en el presente caso, el CIDE argumentó fallas en el "Debido proceso judicial" y consiguió que la Sala Primera de la SCJN absolviera a los inculpados sin juzgar sobre su responsabilidad, exactamente como se ha hecho ahora.

Tampoco en aquella ocasión la autoridad encontró necesario llevar a juicio a quienes incurrieron en torcer el "procedimiento debido" fabricando pruebas, testimonios o montando ilegales escenarios para el lucimiento personal ante las cámaras de televisión.

En último término, y conociendo la discrecionalidad de nuestro sistema de "justicia", no sería descabellado conjeturar que al final de cuentas el desenlace conocido no haya sido producto de otra negociación encaminada a ya cerrar un juicio incómodo para los actuales gobernantes de México y Francia.

martes, 22 de enero de 2013

Alertan sobre incremento de Norovirus

El editorial de febrero de The Lancet Infectious Diseases, reporta que a principios de enero J.van Beek, del Instituto Nacional de Salud Pública y Ambiental, de Holanda, y sus colegas advirtieron de un incremento mundial en casos de norovirus, con respecto al año anterior. En el Reino Unido la Agencia de Protección a la Salud reportó más de cuatro mil casos de laboratorio confirmados en la segunda mitad de 2012, que equivale a 63 por ciento de incremento respecto de 2011.

¿Qué hace a este virus un patógeno humano tan exitoso y qué puede hacerse para limitar su propagación? Descubierto en 1972, el nombre de Norovirus deriva de la ciudad de Norwalk, Ohio, EUA, donde el virus fue aislado por primera vez en 1968 después de un brote escolar de gastroenteritis.

Es una derivación de un virus ARN de la familia Caliciviridae. El género norovirus contiene una especie llamada virus Norwalk. Su genoma tiene una alta tasa de mutación, lo cual significa que --del mismo modo que el virus de la influenza-- frecuentemente adopta nuevas formas que pueden no ser reconocidas por el sistema inmunológico humano.

Así, van Beek y sus colegas sugieren que el actual aumento significativo de casos de norovirus está asociado con el surgimiento de una nueva variante del geno-grupo viral II, genotipo 4 (GII.4). Esta cepa, llamada Sydney 2012 fue reportada por primera vez en Australia en marzo de ese año. Nuevas cepas de GII.4 han emergido cada 2-3 años desde mediados de los años 90 y están ligadas al incremento en la actividad del norovirus.

La mutabilidad del genoma del norovirus es un factor que contribuye a convertirlo en la causa más común de gatroenteritis viral. El virus es también altamente contagioso: menos de 20 partículas virales son suficientes para causar la infección. La trasmisión es vía la ingesta de agua o alimentos contaminados, con el contacto con personas infectadas o mediante el contacto con fuentes contaminadas. El virus es suficientemente robusto como para sobrevivir durante días en una superficie y por meses en el agua.

Además de vómito y diarrea, los síntomas incluyen dolor abdominal, dolor de cabeza, fiebre, resfriado y dolor muscular. Afortunadamente la enfermedad rara vez dura más de uno o dos días, y los desenlaces fatales son muy raros y sólo son probables si la deshidratación no es manejada adecuadamente.

Por ejemplo, entre más de 20 millones de casos de norovirus estimados por año en EUA, hay aproximadamente 56 mil admisiones hospitalarias y 571 muertes. Así, la moderada virulencia asegura un enorme grupo de portadores, lo cual es otro factor que contribuye al éxito del norovirus.

Sin embargo, pueden ocurrir consecuencias fatales en niños muy pequeños, jóvenes y personas inmunocomprometidas. En países desarrollados, donde el acceso a la rehidreatación puede ser difícil, se estima que el norovirus mata cada año a 20 mil pequeños menores de cinco años.

No hay un tratamiento específico para gastroenteritis por norovirus. La investigación sobre posibles tratamientos se dificulta por el hecho de que el virus todavía no puede ser desarrollado mediante cultivos celulares. En 2011 fueron reportados los resultados de una vacuna experimental contra norovirus desarrollada por Ligocyte Pharmaceuticals.

La vacuna redujo significativamente el virus de la gastroenteritis en 69 por ciento en quienes recibieron el placebo y en 37 por ciento en quienes fueron vacunados. Dado que la inmunidad humana contra el virus parece no ser perdurable y debido a la propensión del antígeno, es probable que sería necesaria una práctica rutinaria de vacunación frecuente, con formulaciones que incluyan la cepa viral prevalente.

Las adecuadas prácticas sanitarias son la única protección hasta ahora contra el norovirus. El Reino Unido y Estados Unidos recomiendan una rápida limpieza del vómito y de las áreas circundantes, limpieza de superficies duras con detergente seguido de una solución con blanqueador (cloro), y el lavado del mobiliario suave y telas siguiendo las recomendaciones del fabricante.

Las personas contagiadas deben permanecer aisladas y evitar visitas, si fuera posible. La higiene de las manos es clave. Deben lavarse con jabón y enjuagarse por al menos 20 segundos. La eficacia de antibacteriales a base de alcohol es controversial, pero pueden ser útiles entre cada lavada de manos.

Considerado como uno de los patógenos humanos mejor adaptados, aunque la vacuna puede tener un día un papel en la lenta extirpación del norovirus, hasta ahora no hay más substituto para la prevención básica que la vigilancia epidemiológica y el control diligente de la infección, concluye el diario.